Con el correr de los días, la confianza aumentó entre los cuatros. Mensajes, videollamadas, salidas nocturnas, paseos en el catamarán, cenas en restaurantes exclusivos, todo transcurría maravillosamente. Pero recién ahora, tras el asalto, Carlos se dio cuenta que era una estrategia para seducirlo, según contó a los voceros de la justicia. Permanentemente nos reuníamos, ya sea en el country de Marili o en las casas de sus amigas, me decían que fuera a cenar o simplemente a charlar. Muchas veces no concurría a los encuentros ya que no las conocía tan a fondo. cordó el escritor.
Fue después de varios días de conversaciones virtuales que Carlos llamó a las tres mujeres a que asistieran a su departamento, para concluir el plan del viaje a Iguazú. Cuando llegaron no estaban vestidas provocativas ni nada. Tenían unas botas, jean y estaban alegres como siempre, o sea estaban eternamente bellas e impactantes Yo estaba tomando una copa de champán con unos picados de quesos, cerezas, y todas esas cosas de una buena picada pero ellas me pidieron que les sirviera solo gaseosas. Comenzamos a charlar felizmente entre los cuatros. En un momento, suena mi celular y me alejo hacia el ventanal para contestar la llamada. Ahí les di a las tres la espalda. Fue el gran error, porque creo que fue cuando aprovecharon a ponerme algo en mi copa, detalló el escritor. Según los estudios de los análisis bioquímicos realizados por el médico policial que le hicieron al día siguiente, Carlos fue drogado con una benzodiazepina común (clonazepam). Fue tanta la cantidad que me podrían haber matado, menos mal que no tengo problemas cardíacos aseguró. Por eso, el abogado que lo representa, Ángel Gaucovich, ya pidió que la investigación sea calificada como un hurto en concurso real