ENCUENTRO CON EL YASY YATERÉ
Siempre se habló del Yasi yateré en nuestra región, yo nunca creí. Raimundo Sánchez, el sereno del barrio donde vivo, que toda su vida fue descubiertero, mensú y embarcadizo en el alto Paraná, siempre me contaba que por los montes y muy a menudo por las siestas al Yasy yateré se los veía a orillas de los arroyos y que solían venir para pegarse un baño en horas de la siesta, a veces se lo veía en los barrancos, otras veces en las piedras salientes del río o de los arroyos. Él me decía que los vio, sentados sobre la arena bajo el sol abrazador, y cuando veía gen te desaparecía en la espesura del monte o se tiraba al agua. Don Sánchez, conocedor del monte decía que el Yasy yateré era igual a un humano, medio petizón, cabellera larga y barba rubia, color oro, y siempre andaba con un bastón que era su amuleto que le daba poder. Pero yo, Ramon Delga a los sesenta y nueve años y pico vi al Yasy yateré , con mis propios ojos, y no les miento. Eran como las dos de la tarde, en esos días de mucho calor. Resulta que salimos a pedalear con mis amigos Quique y el Indio por la ruta ciclística Camino del Sol de Mayo en cercanías de Profundidad, departamento de Candelaria en la provincia de Misiones. Era la primera vez que hacía en bicicleta una travesía por las sierras misioneras. Un circuito difícil por las subidas y bajadas, en medio de la selva. Yo venía atrás de ellos, me llevaban una considerable distancia. Era una travesía habitual llena de adrenalina y emociones como es