Aunque don Ernesto no vive más, el limonero continúa llenándose de pequeñas tarjetitas de los niños pobres. Los vecinos se las arreglan para organizar la entrega de cada uno de los regalos en sus casas antes de la Nochebuena. Hoy día, en la semana de la Navidad y pasando por enfrente de la antigua casa de don Ernesto en el paraje La Aurorita se puede ver todo iluminado, y el limonero, adornado con una infinidad de cartitas.
Cuando queremos escribir un libro, un informe, un ensayo o un cuento, creemos que es un trabajo muy complicado, no nos animamos, vemos que tenemos un obstáculo difícil de vencer, la idea es seguir adelante, para ver a esta tarea como un desafío.
Este sentimiento de frustración nos produce decepción, y ocurre esto porque no sabemos focalizar en nuestro objetivo y vemos como imposible lo que queremos realizar. Esto tenemos que superarlos con voluntad y paciencia.
Cuando tienes claro un objetivo, en ciertas ocasiones, se puede presentar cierta resistencia para alcanzarlo y los obstáculos parecen cada vez más intensos.
Cuanto más alto es tu aspiración al éxito, todo parece que se volviera en tu contra. Estos reveses de la vida, tienen como finalidad probar la fortaleza del carácter y tu determinación para alcanzar las metas. Actúan como barreras, pero en realidad, actúan como maestros.