Pepe Ely
Ramón Delgado Cano
Hugo Orlando Bogado
En el colegio Roque González había pupilos que se mezclaban con los alumnos externos, todos varones, no era mixto, esto ocurría en los años los años 60´. Muchos pupilos, la mayoría del interior de la provincia. Algunos ya con vocación de ser sacerdotes. Hugo, uno de los pupilos nos contaba que entre ellos había ciertas reglas no escritas que eran usos y costumbres que se mantenían invariables a lo largo de los años y promociones. Así por ejemplo en el comedor, cada uno ocupaba su lugar en la mesa, eso era prioridad, nadie podía sentarse en el lugar del otro. En los desayunos y meriendas, se servía un tazón de mate cocido con leche, con pan casero, manteca y dulces a discreción. A la hora del fútbol había también una regla no escrita para jugar, la cancha de tierra, por supuesto, estaba en el patio del colegio, se jugaba por el honor
Pupilos contra los externo eterna rivalidad, los del interior contra los posadeños y así se formaban equipos con jugadores que se rompían el alma para ganar. Equipo que ganaba quedaba en la cancha, de manera que el que perdía quedaba fuera del torneo. El perdedor debía cederle el lugar al otro equipo. El equipo que llegaba primero, agarraba cancha y el resto por orden de llagada. Así es que, para llegar primero, algunos pupilos ya iban a clase con el pantalón corto y la camiseta de fútbol debajo del uniforme, para agarrar la cancha primero