qué es mejor para cada paciente, de acuerdo a las características que tiene, a las patologías que padece o a las cualidades de su cuerpo. Además de su valor nutricional, la mandioca puede ser un buen aliado para quienes padecen ciertos trastornos. Contiene unas sustancias conocidas como saponinas, que ejercen una función astringente, por lo que resulta adecuada en caso de colitis o diarreas. Al tratarse de un producto de origen vegetal, la mandioca no contiene colesterol ni resveratrol, que es un flavonoide con propiedades antioxidantes que disminuye la agregación plaquetaria, y contribuye, de esta manera, a mejorar la salud cardiovascular.
Es un alimento que se debe comer siempre cocido y nunca crudo. ¿Por qué? El motivo es que la mandioca, en su composición, tiene grandes cantidades de cianuro, que se pierden una vez cocido el tubérculo. Es por eso que se debe comer siempre mandioca cocida y nunca cruda.
Cabe mencionar, además, que con la mandioca también se hace harina (el almidón). Con ese ingrediente se preparan productos panificados y preparaciones de pastelería. La harina de mandioca o almidón, puede ser consumida por las personas con celiaquía sin inconvenientes, por lo que se trata de un producto que deben tener en cuenta. Las formas de cocinar la mandioca, de prepararla y agregarla a los platos que se consumen en el día a día, no es nada difícil. Al igual que sucede con otros ingredientes que son típicos de nuestra provincia, solo es cuestión de probar.