reuniones había discusiones, lamentos, alegrías y se sentía olor a sopa paraguaya, mbeju, vorí vorí y no faltaban las guaranias y las tal vez alguna polca. Todos aguardaban la llegada del ferrocarril que venía desde Asunción para conocer noticias de sus pagos. En una de esas noticias se enteró que su padre había sido apresado, donde fue torturado y golpeado en la comisaría por no adherir al régimen del Partido Colorado. Tuvo oportunidad de trabajar en otras localidades de la Argentina, pero él quería estar cerca de su Paraguay
Ya volveremos decía con cierta seguridad. Su marcada oposición a los colorados y las diversas acciones que realizaba eran consideradas como subversivas, como por ejemplo ayudar a los exilados, construcción clandestina de túneles para escondites y otras cosas, convirtieron a Félix como un referente de la resistencia al régimen del Paraguay en toda la comarca.
En 1954, mediante otro golpe de Estado, Alfredo Stroessner se hizo con el poder, perdurando en su cargo por 35 años, convirtiéndose en la dictadura más larga de la región. Cuando cayó el régimen de Stroessner en 1989, Félix lloró. Su lucha no fue en vano. Hace algunos años falleció dignamente con lo puesto, sin hacer nada más ni nada menos que lo normal. Esta es una de las tantas historias como la de muchos profesio nales paraguayos exilados al igual que Félix Lalo Cáceres, afincado en El Zapallar, como así también hay exilados en Corrientes, en Misiones, en Chile, en Uruguay y en otros lugares. Seguramente que las nuevas generaciones retomarán la fuerza desplegada por los rebeldes del pasado como un tal Félix Lalo Cáceres, para un futuro mejor.