la práctica del ciclismo de serranías. Íbamos los tres solos en medio del monte. Veníamos con todos los trastes que usan los ciclistas de aventura, por lo cual había que pedalear con mucho cuidado ya que el camino es bastante peligroso, por las piedras. En un momento, yo venía retrasado, al cruzar el puente que está sobre el arroyo Tacuaruzú, tuve un resbalón y me caí de la bicicleta, por suerte sin consecuencia grave, mis compañeros ni se enteraron de mi percance.
Luego de reponerme, decidí descansar un poco y recosté mi bicicleta sobre la baranda del puente del arroyo que estaba crecido, ya que había llovido días anteriores, había llovido en la cabecera y el arroyo venía turbulento. En eso oigo una cosa que se tira de la baranda del puente al agua y miro, y veo como una cabecita nadando. Entonces me dije a mi mismo: Eso no es un animal , y le tiro una piedra, bastante grande para ver de qué se trataba, se movió hacia la orilla y se volvió a hundir, desapareciendo al instante. Me acordé que don Sánchez cuando me dijo que: el Yasy jateré aparece cuando el arroyo está crecido, cuando tiene aguas profundas, así puede nadar tranquilo y escabullirse más fácil El "Yasy jateré" no permite que te bañes ni que los niños se bañen, ya que se los lleva y solo se recuperan si se les da caña, tabaco o yerba. A pesar de todo, el lugar estaba completamente tranquilo y escuché a un hombrecito desaparecer en la espesura del monte silbando suavemente una melodía monótona. Me acordé de mi madre cuando me decía: "No salgas a la siesta porque te puede llevar el Yasy jateré". Mis compañeros de la travesía en bicicleta ni se enteraron que yo había visto al "Yasy jateré".