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A nuestros lectores:
Les damos la bienvenida a un nuevo número de Mundo Plural, donde un equipo de creativos se suma a dejar sus escritos para enriquecer las curiosidades de los lectores.
Agradecemos a todos ellos por la colaboración desinteresada que aportan siempre y ¡a disfrutar de los contenidos!
Lic. Adriana Alicia Rodríguez Directora de Editorial Almaluz
Directora: Adriana Alicia Rodríguez Diseño y Edición: Adriana Rodríguez, Tamara Sturla y Lihuel Sturla Editorial Almaluz Uriburu 484 9B Teléfono 49527082 [email protected] ISSN 2591-2747
06. Un mundo sin mapa en mano. Alberto Hutschenreuter 08. FÁBRICAS VACÍAS = PATRIA VENDIDA. Antonio Novielli 12. EEUU MALVINAS. Marcelo Javier de los Reyes
16. Eventos..
20. LA LITERATURA ACTUAL. Adriana Rodríguez 24. Cuatro voces trágicas que no se apagarán jamás. Adriana Sylvia Narvaja 27. El mar lo saludaba. Graciela Enríquez 28. La bruja y el mago. Graciela Enríquez 31. IO ACAVALLO. José "Pepe" Lara 32. CUENTOS DE NAIULL. Lilian Puhlmann 34. Hilachas del tiempo. Liliana Bardessono 38. Jorge Luis Borges. Su Estilo de Escritura. María Concepción Cruz Barone 39. La textura en un texto. Norma Borella
45. Joggineta. Ana Rossi
51. Vigorexia. Norma Noseda 52. Somos. Valeria Noemí Molina
54. HISTORIAS DE GUAPOS EN EL 1900. Rodolfo Rodríguez
El escenario internacional y mundial transita la segunda mitad de su tercera década sin un rumbo relativamente fijo. Lo único previsible es que ningún principio de orden se halla en formación, se afianza el desorden en clave confronta tiva (es decir, los poderes mayores se encuentran en estado de discordia o de "no guerra"), la geopolítica no sólo nunca se fue, sino que se pluralizan territorios, la IA dispara más interrogantes que respuestas y el multilateralismo no deja de retroceder.
En este contexto, es comprensible que no existan conjeturas optimistas ni reflexiones filosóficas auspiciosas en re lación con un porvenir luminoso.
Predominan en el mundo al menos media docena de "G", disruptivas casi en su totalidad. Entre la guerra, la geopolítica, los gastos militares y la geotecnología, la globalización proporciona una suerte de "respirador artificial" que evita un derrumbe. Pero la globalización, un sustituto de orden Internacional que no llega a ser un orden, podría sucumbir ante la fuerza de alguna de las otras "G" (“algo” de ello podemos verlo en la confrontación actual en Ormuz). Por ello, no deja de ser una ironía que, encontrándose el mundo más conectado y tecnologizado que nunca, los viejos vicios de la política internacional puedan eclipsarlo.
Asimismo, ese descenso de la cultura estratégica acaba afectando imperiosos entendimientos internacionales ante situaciones de amenazas mayores como las enfermedades infecciosas globales.
De las cuatro grandes placas geopolíticas del mundo, es decir, Europa del este, Oriente Medio/Golfo Pérsico, península indostánica y cinturón del Índico-Pacífico, dos se encuentran en estado de guerra en las que están involucradas dos actores mayores, Rusia y Estados Unidos, mientras que la tercera padece confrontaciones intermitentes entre India y Pakistán, dos potencias limítrofes con armas de exterminio masivo, y en la última hay una galaxia de conflictos, siendo los más críticos el de Taiwán y el la nueva bipolaridad chino-estadounidense, que abarca múltiples dimensiones.
En este mundo que sigue casi a tientas, la predominancia de pugnas y políticas que colocan el interés nacional primero, se ha ido difuminando la "cultura estratégica", esto es, un sustrato y atmósfera de entendimiento entre potencias que rivalizan. El segmento más crucial es el de las armas nucleares, donde casi no sobrevive ningún tratado estraté-
gico, comenzando por el viejo y desfondado Tratado de No Proliferación.
Pero hay otro segmento que podría correr la misma suerte: el de la IA, un segmento que implica un poderosísimo instrumento de poder, el más colosal de la historia. No existe aquí un esbozo de orden “inter-IA”, situación que dificul ta sobremanera la construcción de una configuración internacional y mundial. No quiere decir ello que no exista cooperación, pero el "territorio" de competencia es mucho mayor. Estados Unidos y China se hallan muy por delante en relación con la predominancia y avance de este activo hiperestratégico que deja al mundo ad portas de escenarios para los que no estaríamos preparados.
Este mundo complejo y peligroso encuentra a Latinoamérica desunida, con los patrones de complementación en declive, con escasa construcción de poder y carente de élites cuando más que nunca necesitamos de ellas.
En breve, el mundo navega sin hoja de ruta en un océano donde las aguas son cada vez más rojas y menos azules, es decir, recurriendo a la jerga que se utiliza en el mundo de las empresas, escenarios donde predomina la rivalidad, suceden eventos disruptivos y reina el desconcierto.
Alberto Hutschenreuter
Crónica de una destrucción que no se ve en los balances, pero se siente en la calle.
Hay un ruido que este país está olvidando. No es el ruido de las máquinas. Es el silencio que dejan cuando se apagan y el vacío que se instala.
En estos meses, la Argentina está asistiendo a algo más profundo que una crisis económica. Está presenciando la demolición sistemática de su entramado productivo.
No hablo de números del INDEC. Hablo de lo que veo en los distintos puntos del país: las persianas bajas, las empresas cerradas, con el cartel de “se vende o se alquila”. En muchos casos, se podía notar el paso de distintas generaciones.
La PYME no es solo una unidad económica. Esunaescueladeoficios, una familia, el hijo de esos emprendedores. Es donde un pibe aprendió a tornear, a soldar, a programar, a entender la calidad, el compromiso y la responsabilidad. Ese saber, que tardó 30 años en construirse, se destruye en un instante.
El primer crimen: la mano de obra calificada a la calle.
Este modelo no expulsa mano de obra barata. Expulsa a los mejores. Al matricero que hace una matriz que no se consigue en China. Al técnico electrónico que repara lo que el importado desecha. Al costurero de alta costura.
Cuando esa gente se queda sin trabajo, no va a la estadística de desempleo. Va al Uber, al delivery, a la changa, a la precarización.
El país pierde productividad y pierde dignidad. Pierde un ordenador maravilloso que es el trabajo.
Un torno parado deja a un tornero con 20 años de experiencia pasando a manejar una moto para una app. No es reconversión laboral. Es degradación social. Es dolor. Es un hombre que llega a su casa y no le puede explicar a su hijo por qué su saber ya no vale.
Y ese dolor no es individual. Es colectivo. Es la frustración de una comunidad que ve cómo su identidad de trabajo se evapora. El desempleo no es solo no tener ingreso. Es no tener lugar. Es el desarraigo en tu propio barrio. Es el desamparo.
Pero es dependencia. Cada máquina que no fabricamos, cada tornillo que importamos, cada tela que traemos de afuera porque es “más barata”, es un eslabón de soberanía que regalamos.
Estamos volviendo a ser un país que exporta materia prima bruta e importa el trabajo de otros. Un país que vende soja sin procesar y compra el remedio, la zapatilla y la chapa ya hecha. Es el viejo modelo de la factoría colonial, pero con marketing de redes sociales.
Un país que no produce sus propias máquinas, su propia ropa, su propia tecnología, no es un país libre. Es un país dependiente del humor del dólar y del contenedor que llega de afuera.
Porque hay un desencuentro brutal entre el discurso de la eficiencia y la realidad de la gente. Entre el Excel del ajuste y la mesa familiar que se achica. Entre el país que nos prometen para dentro de 30 años y el país que se está rompiendo a cada instante.
No es una consigna industrialista. Es una cuestión de supervivencia. Sin PYMES no hay empleo calificado. Sin empleo calificado no hay clase media. Sin clase media no hay mercado interno. Y sin mercado interno, no hay nación.
La fábrica vacía no hace ruido. Pero duele.
Y ese dolor, tarde o temprano, se hace escuchar. Cambiando la estructura social para siempre.
Antonio Novielli
EEUU MALVINAS
Es ingenuo creer en un respaldo de EEUU al reclamo Argentino sobre Malvinas
Fotografía difundida en la cuenta oficial @WhiteHouse de la Casa Blanca en la red social X en oportunidad de la visita del rey Carlos III a Estados Unidos. EFE/ @WhiteHouse
En marzo de 2024 asistí invitado a una reunión sobre el Atlántico Sur en la cual tuve la oportunidad de conocer a quien se me presentó como asesor de la entonces canciller Diana Mondino y quien sería el que habría propuesto el plan de recuperación de la soberanía plena de las islas Malvinas, usurpadas por el Reino Unido en 1833.
La propuesta que sostiene esta ilusión es un juicio celebrado en 1835 en Connecticut, Estados Unidos . Pero
antes de hablar de ese juicio es necesario mencionar que Luis Vernet ―nombrado el 10 de junio de 1829 al frente de la
El presente artículo es una síntesis del publicado en el sitio de la SAEEG, https://saeeg. org/index.php/2026/09/27/estados-unidos-malvinas-y-la-base-de-la-ingenuidad-libertaria/. 2
«Davison v. Seal-Skins», 7 Fed. Cas. 13, Case No. 3,661, Circuit Court, D. Connecticut, Public Resource Org https://law.resource.org/ pub/us/case/reporter/F.Cas/0007.f.cas/0007.f. cas.0192.3.pdf.
Comandancia Política y Militar de las islas Malvinas y sus adyacentes― procedió a apresar las goletas estadounidenses «Harriet» «Superior» y «Breakwater» en 1831, las que cazaban lobos marinos sin autorización y depredaban la fauna local en violación de las leyes argentinas. Las pieles de sus bodegas fueron incautadas y guardadas en los almacenes de la colonia y las municiones fueron vendidas por cuenta del gobierno de Buenos Aires. La tripulación de la «Breakwater» recuperó la nave y se escapó con la nave hacia los Estados Unidos, donde informó acerca de lo ocurrido. Con el capitán de la «Superior» Vernet llegó a un acuerdo para continuar con sus actividades fuera de la jurisdicción de la comandancia de Malvinas. Con respecto de la «Harriet», Vernet volvió con esa nave a Buenos Aires arribando a destino el 19 de noviembre de 1831 con el objetivo de someter lo acontecido ante el tribunal de presas. El capitán de la nave pidió la intervención del representante estadounidense, el que respondió rápidamente a la solicitud. George W. Slacum desconoció el derecho argentino a reglamentar la pesca en las islas Malvinas. Slacum acordó con el comandante de la «USS Lexington», Silas Duncan, la necesidad de proteger a los ciudadanos y al comercio estadounidense. Duncan zarpó entonces hacia las islas con el capitán Davison de la «Harriet» a bordo, arribando el 28 de diciembre como una nave civil y enarbolando el pabellón francés. Bajo las órdenes de Duncan, los marineros estadounidenses asaltaron los almacenes, recuperaron la carga estadounidense confiscada por Vernet, inutilizaron los cañones del
asentamiento, prendieron fuego a la pólvora y arrestaron a Mathew Brisbane y a otros seis subordinados . El 21 de
enero de 1832 Duncan declaró las islas como res nullius («cosa de nadie»).
La acción de Duncan generó un juicio por el reclamo de las pieles de focas. El argumento se basa en el Expediente n° 3.661 (7 F. Cas. 192) que se sustentó
en el circuito judicial del estado de Connecticut. El caso Davison v. Seal-Skins tuvo lugar en 1835 y es célebre en la jurisprudencia de almirantaje de los Estados Unidos que abordó una demanda de salvamento sobre un cargamento de pieles de foca. El demandante fue Gilbert R. Davison, quien era el capitán de la goleta «Harriet» y el objeto de la demanda eran las pieles de foca confiscadas e in cautadas por el comandante Luis Vernet como gobernador de las islas Malvinas en nombre del gobierno de Buenos Aires sobre embarcaciones extranjeras. Cabe aclarar que este expediente se refiere a las islas como «Falkland Islands».
El juez Thompson sentó un precedente histórico y jurídico fundamental. El juez define que «Un pirata es quien actúa únicamente por su propia autoridad, sin comisión ni autoridad de ningún Estado soberano, aprehendiendo por la fuerza y apropiándose para sí, sin discriminación, de toda embarcación con la que se encuentre».
Luego expresa:
«Un oficial de los Estados Unidos no tiene derecho, sin instrucciones ex-
Ídem.
«Davison V. Seal–Skins». 7FED.CAS.- 13, Case No. 3,661, Circuit Court, D. Connecticut.
Public.Resource.Org, https://law.resource. org/pub/us/case/reporter/F.Cas/0007.f.cas/0007.f. cas.0192.3.pdf.
presas de su gobierno, a entrar en la jurisdicción territorial de un país que está en paz con los Estados Unidos, y a aprehender por la fuerza los bienes que allí se encuentren y que reclamen ciudadanos de los Estados Unidos. La solicitud de reparación debe presentarse ante los tribunales judiciales del país».
En tal sentido, consideró que Vernet no estaba actuando de forma ilegal o pirática, sino que actuaba al amparo de un decreto oficial emitido el 10 de junio de 1829 por el gobierno de Buenos Aires, el cual lo nombraba gobernador civil y militar de las islas Malvinas y le encomendaba regular las pesquerías. Del mismo modo rechazó la postura del consulado estadounidense y por lo tanto el tribunal no podía declarar a Vernet un pirata ni desconocer su autoridad de hecho.
Respecto del capitán Silas Duncan, quien atacó Puerto Soledad a finales de 1831 y destruyó las instalaciones de la comandancia y recuperó por la fuerza los cargamentos capturados por Vernet, el juez Thompson determinó que «…si estas islas estaban en posesión y bajo jurisdicción del gobierno de Buenos Aires, y el establecimiento de Vernet entonces estaba bajo la autoridad y protección de ese gobierno, como claramente lo estaba, e incluso aceptando que Vernet hubiera abusado de su poder, el Capitán Duncan no podría tener derecho, sin instrucciones expresas de su gobierno, a entrar en la jurisdicción territorial de un país en paz con Estados Unidos, y confiscar por la fuerza bie nes hallados allí y reclamados por ciudadanos de Estados Unidos. Tal principio sería demasiado arriesgado para la paz de las naciones para ser admitido en la práctica».
Existe otro proceso judicial de enero de 1839 celebrado en el distrito de Massachussets, «Charles L. Williams v. The Suffolk Insurance Company», que es una demanda contra la compañía de seguros Suffolk Insurance Company de Boston, para reclamar una indemnización por las pérdidas sufridas por la goleta «Harriet» y su carga . En este caso
hay algunos párrafos que podrían también ser tenidos en cuenta.
Sobre esta base se proponía solicitar al gobierno de Estados Unidos que intercediera ante el Reino Unido para que procediera a restituir la plena soberanía de las islas del Atlántico Sur a la Argentina pero los británicos podrían permanecer con la base militar pagando un alquiler a la Argentina, además de cobrarles el alquiler desde 1982 por su ocupación. Incluso en la base podría establecerse una base de la OTAN.
Resulta ingenuo pensar que Estados Unidos, que ha sido responsable de favorecer la usurpación británica en 1833 y que apoyó a los británicos en 1982, pueda respaldar a la Argentina en su legítimo reclamo. Por tales hechos, no se comprende como en agosto de 2026 el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, ratificó que Washington mantiene una «posición de neutralidad» respecto a la soberanía de las islas Malvinas. Hay que recordarle también al embajador Lamelas que, en 1982, durante la guerra del Atlántico Sur, la República Argentina invocó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), pero el pacto de defensa mutua no se instrumentó en su favor debido a la
«Charles L. Williams v. The Suffolk Insurance Company», 38 U.S. 415 de 1839. Legal Information Institute, Cornell Law School, https:// www.law.cornell.edu/supremecourt/text/38/415.
falta de apoyo unánime y al alineamiento de Estados Unidos con el Reino Unido.
Considerar esta posibilidad es desconocer la historia de nuestra relación con respecto del Reino Unidos y de los Estados Unidos.
* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Hawái, EEUU). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).
Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024, reimpresión 2da ed.
Autor del libro «El arte de pensar. Su aplicación en un mundo incierto», Editorial Almaluz, 2026.
Marcelo Javier de los Reyes
Hoy se plantean nuevos paradigmas, como por ejemplo AI, esto hace que la creatividad evidencie una metamorfosis, donde la inventiva plena se ve diluida.
El cuento corregido por AI, toma otro rumbo del original, y así podríamos hablar del resto de los géneros.
En este articulo corto debemos hacer ver lo controversial del tema y dejarles una pregunta: ¿Creatividad plena o rastreo de indicios donde reúne ideas procesadas para que nos piensen?
Adriana Rodríguez
Cuatro voces trágicas que no se apagarán jamás
Elegimos presentar este tema, el de “Cuatro Voces Trágicas”, en nuestra querida biblioteca Sarmiento de Quilmes. Y eso nos hizo preguntar qué es la tragedia, y quién está libre de ella. Le contamos, primero, al lector, que nos referimos a cuatro voces rioplatenses que queríamos ver representadas y conmemoradas en esta institución, como son Alfonsina Storni, Delmira Agustini, Alejandra Pizarnik y Marta Lynch. Y leer, a su vez, algunos de sus poemas y textos representativos, a la vez que le contamos al público sobre sus vidas tan dolientes, y a la vez, tan valientes.
Y de allí las preguntas, porque es difícil escapar de la tragedia. Para el diccionario, tragedia “es un suceso lamentable que causa gran dolor, o un género literario y teatral de la antigüedad donde los personajes enfrentan un destino fatal sin salida”. Por eso es difícil saber si el ser humano puede o no salir de la tragedia, sea enfrentándola, sea escapando. Quizá pueda salir, o quizá no. Depende de muchos factores, como su carácter o voluntad. Esto lo sabemos los escritores también: la forma de ser del personaje define cuál será su destino. Un aguerri do guerrero posiblemente muera en batalla, o busque una batalla para morir. Un hombre de débil carácter probablemente se resigne a su suerte y no enfrente las consecuencias de sus actos, o de los actos de sus antepasados, que seguramente recaerán sobre él. ¡Tanto ha escrito la literatura sobre estos temas! El debate es infinito.
Ninguna de nuestras poetisas se resignó a su suerte. Pelearon, hasta que pudieron, contra un destino adverso, o hasta que el cuerpo soportó, o hasta que las condiciones de vida se los permitieron. Pero aun así, jamás serán olvidadas. Su final, trágico, no invalida su lucha. Muy por el contrario, lo resalta. Lo ennoblece.
Las cuatro buscaron romper los estereotipos que les habían sido asignados. Debían casarse y quedarse en casa, atendiendo a hijos y marido. De escribir, nada. No nos olvidemos que la misma Mary Shelley no pudo editar su “Frankenstein” con su nombre, sino con el de su marido, allá por 1818. Y hasta entrado el siglo XIX, si una mujer quería publicar su obra, necesitaba de la autorización de su esposo, firmada por él, para hacerlo. Si no, no había libro. O publicarlo con seudónimo, preferentemente varonil, como George Sand. Así que las imposiciones sociales hacían muy difícil romper ese esquema que hoy nos parece raro de entender, pero era la norma por aquellos días.
No por nada, ya hace cien años, la misma Revista Caras y Caretas se preguntaba, poniendo la pregunta en boca de “alguien”, “si es buena tanta intelectualidad en la mujer”, ya que seguramente estas damas iban a ser más felices ocupándose de su hogar. Y la revista tenía una gran mayoría de escritores hombres. Alfonsina había logrado llegar hasta allí para publicar sus poemas. Bien por ella.
Mucho se ha hablado de esta poetisa. Se comentaba en voz baja que había tenido un hijo con un hombre casado, un niño llamado Alejandro que era la luz de sus ojos y que la acompañó siempre. Y muchos creen que se mató por amor. Pero Alfonsina estaba muy enferma, y sufriría enormemente de un terrible cáncer de mama que le provocaba dolores tremendos. Ése era sólo el comienzo de la enfermedad. Y en lo personal, creemos que ella, que por su hijo lo había hecho todo, no quería que el hijo la viera agonizar así. Y lo despidió en un tren en Constitución, y se marchó. Y se fue al mar para no volver… Porque no podía volver. Había luchado tanto, por su poesía, por su hijo, por ella misma, y ahora la enfermedad se la llevaba. Prefirió que se la lleve el mar...
haceres domésticos, porque “la nena está escribiendo”. Sus poemas merecieron el elogio de Rubén Darío, y Caras y Caretas la coloca al nivel tanto de Alfonsina como de Juana de Ibarbourou como de Gabriela Mistral. Pero sus padres la convencieron para que se casara, y ella se casó… y al mes se volvió a su hogar. Porque ella quería escribir, y no ejercer un rol que no le interesaba. Pero continuó viendo a su marido, que le pedía que volviera, quizá también herido en su amor propio y sin entender. Un día la citó en un hotel para verla, la mató de dos disparos y se mató. La prensa se hizo un festín con las fotos de su cuerpo asesinado, acallado al fin, sin poemas. La casa es hoy una verdulería y el piano... nadie sabe dónde está el piano.
El caso de Delmira es diferente. Ella no recorría los círculos literarios, escribía en su casa de Montevideo, y tenía un hermoso piano, sabía varios idiomas y era muy bella. Era hija única de padres que la idolatraban. Tanto que cuando escribía nadie podía hacer el más mínimo ruido, ni siquiera quien hiciera los que-
Alejandra vivía tan intensamente como escribía. Pizarnik tenía una sed vital que la desestabilizó, amores que no la ayudaron y muchas ganas de dar y de escribir. Buscó las respuestas en uno y mil poemas, y quizá allí las encontró, pero no en la vida, con la que terminó definitivamente. ¿Quién habrá amado a Alejandra tan profundamente que hubiera evitado que se fuera? No lo sabremos nunca, tal vez…
de hombre: las mujeres no se disparan a sí mismas. Pero ella lo hizo.
De todos modos, después de analizar estos cuatro casos, quizá la tragedia se nos imponga mientras no podamos buscar la salida, que está en algún lugar, como la del Laberinto del Minotauro. Lo que pasa es que a veces no llegamos a encontrarla y la Muerte nos encuentra primero.
El caso de Marta Lynch es distinto, porque no es poeta, pero sabe pegar cuando escribe. Nacida en la clase media, no era allí donde ella se quería quedar. Se casó, se divorció, se volvió a casar con Lynch (que no era su apellido), tuvo hijos y encontró en la escritura el espejo donde verse, ella que hizo sacar de su casa todos los espejos, porque le temía a la Muerte, pero más a la vejez y a la decrepitud. Al cuerpo que no responde, a la belleza que ya no cautiva. Además, en la escritura podía hablar de lo que más le gustaba: el poder. El poder que ni ella ni las mujeres tenían, porque es cosa de hombres, pero en los libros puede hablarse de él. Coquetear con él. Y criticar a la clase social que lo maneja, porque ahora esa clase social le abrió las puertas y a los señores (y a las señoras como Ordóñez) se los ve de cerca, y se los puede diseccionar. Y a la Argentina también. Escribir a los ambiciosos que lo quieren al poder, que lo degustan, que quieren manejarlo con mano de hierro, como cierto General sobre el cual ella escribió sin ambages, y que quiso crear un partido propio, a la vez que la sometía a ella y ella se dejaba someter. Cosa del destino quizá fatal, él murió y ella, finalmente y para evitar la vejez, se mató con un revólver. Muerte
Adriana Sylvia Narvaja Escritora y docente de Quilmes, Argentina
Después de tanto andar, el calor abrazador lo detuvo frente a las cálidas aguas del mar y un océano de ideas empezó a circular por su mente; las arenas de aquella playa quemaban sus pies. Mientras su figura se ocultaba tras esa capa con capucha, para que nadie lo reconociera.
“¿Quién lo reconocería?, ¿Quién sabría de su aventurera partida?” Ya que no había persona alguna, brillaban por su ausencia. Solo él, con su corazón partido en dos, estaban allí. Las ganas de introducirse al mar no le faltaban, esas hermosas aguas cristalinas lo llamaban y tal vez un día cualquiera hallarían su cuerpo inerte en las profundidades del inmenso océano. Pero de repente, sintió un estallido de voces que surcaban los cielos, traídas por el viento, cuchicheándole al oído, reclamando por su presencia. Así, con más fuerza, esas voces desde el otro lado del horizonte, se precipitaban. Para cuando quiso darse cuenta, los peces y toda fauna marina lo saludaban, dándole la bienvenida como el noble que era, de una ciudad perdida.
Graciela Enríquez
Hay una historia Como en las leyendas de hadas. Una historia intensa llena de tapujos, alegrías, misterios, pesares y algo más. Como toda historia: Había una vez una bruja que sólo vivía para los hechizos. Las carcajadas de lo que podía ver, más allá de los demás. Un mago joven, muy joven gallardo, simple en apariencia. Un día la bruja se encontraba con todo su esplendor en su reino y aquel mago Sólo apareció y le dijo: No tengo nada para darle Sólo este único cigarrillo Que es para usted. Mientras hablaba se lo prendió y ella cayó rendida a sus pies. A partir de ese instante toda clase de magia que realizó, fueron pequeñas, Porqué el hechizo más grande y hermoso se irradió Frente a los dos. El amor que en ella dormía hacia siglos. Y del que ya no se acordaba. El mago que iba Por la vida hechizando mujeres por ahí, Humillándolas a sus pies, A quienes lo despreciaban,
Nunca pensó Que esto ocurriría. Porque no lo pudo ver. El tiempo pasó y pasó Se entrelazaron como Dos gemas preciosas, perfectas y juntos brillaron. Como mitades, se unieron y fueron uno. La felicidad desbordaba en ellos a flor de piel. Se emborracharon, saciando su sed. De todo lo prohibido Y la realidad que los trajo de nuevo a la tierra. Ahora... ¿Como enfrentar al mundo? Mientras en sus corazones, el deseo, la pasión y el frenesí los unía.
Graciela Enríquez
Una de las campañas más nutridas de triunfos es la de Horacio Acavallo. Fue un 1ro de marzo de 1966 cuando en Tokyo, siguiendo las huellas de Pascual Pérez, nos trajo el título mundial de “los moscas”, venciendo al japonés Takayama.
Lo defendió tres veces en muy duras peleas y el 2 de octubre de 1968 dio la noticia que conmovió al ambiente: abandonaba el boxeo después de 13 años como profesional.
34 años de edad, 84 peleas como rentado y solamente dos derrotas. Fue un boxeador inteligente, hasta para saber retirarse a tiempo. Saliendo de una reunión de prensa dio la noticia, vimos claveles blancos en su coche.
¿De alguna admiradora? No...Es que cuando salía de casa esa mañana, le dijo a su señora que aún no sabía si dejaba o continuaba en el boxeo. Y contó a la prensa que a modo de señal le dijo así: “si traigo claveles rojos es que sigo peleando...si son blancos es que dejo el boxeo.
José "Pepe" Lara Periodista.
HUELLAS DE RECUERDOS En esa antigua casa cierro todo por temor. No se escucha bullicio ni alboroto. Se callaron las risas, la música, el amor… ¡Nada volverá! Hay misterio. Solo queda grabada aquella voz en mi corazón. Me pregunto ¿dónde? ¿Por qué el dolor calla? El dolor que calla es más dolor. De pronto hay un intenso viento que abre la ventana para que ingresen los perdidos sueños. Las blancas cortinas proyectan figuras fantasmales que al viento entrega sin permiso. La sombra se hamaca en ese cortinado. Escucho un ruido. El viento arrecia con fuerza. Alarido de un ferino. Mi corazón tiene huellas de tristeza.
LA VIDA EN BUENOS AIRES ¡Detente! Hay tantos lugares para abrazar recuerdos. Calles y rincones. Oír el viento que cuenta su historia. La mágica ciudad nos enorgullece a todos. En cada barrio distintas colectividades llegaron a buscar libertad por el caos de la guerra. Llorando el adiós de su patria. Esta ciudad nos enamora a todos. El futuro nos espera. La libertad y el viento argentino borra tristezas con nuevos horizontes y sueños. ¡Atrápalos! Colócalos en un globo que vuele hacia el infinito cielo. Los ángeles lo abrirán. Se cumplirán todos los sueños para disfrutar este país. Corre a buscar la felicidad ¡Argentina te abraza!
La fiebre había bajado. No tenía sueño, es más, estaba bien espabilado. Le pedí al abuelo que se sentara a mi lado y que me contara su anécdota preferida. Sin hacerse rogar comenzó...
“Recuerdo todo perfectamente como si hubiera pasado ayer...
Era un típico domingo de primavera, con el cielo diáfano y la brisa fresca que mantenía moderada la temperatura. Algunos árboles habían explotado en brotes y otros ya mostraban el follaje en todo su esplendor. Los arbustos de Santa Rita, colmados de flores, adornaban las paredes blancas de las sencillas casas de Pilar.
Una hora tardamos en llegar en carreta. Aunque papá decía que era chico, ese día, me dejó llevar las riendas un buen trecho. Nos habíamos puesto nuestra mejor ropa dominguera, a la que debimos sacudirle el polvo al bajar. Nunca habíamos visto tanta gente en la plaza y en sus alrededores, ni en las fiestas religiosas.
El acontecimiento que los reunía era la visita de una gran feria de diversiones. Mis ojos inquietos se movían incrédulos ante tanta algarabía. Los puestos, que formaban hileras interminables de círculos concéntricos, estaban pintados de colores, adornados con globos y guirnaldas. Los premios se exhibían en estantes o colgados con cintas de los techos. La música ensordecedora se mezclaba con el bullicio de la gente y los gritos de los chicos. Mamá nos había dado algunas monedas para jugar. Opté primero por lanzar argollas y embocarlas sobre botellas; después meter pelotas adentro de latas y, por último, pegarles a unos patos de madera con un rifle de aire comprimido. Aunque no gané nada, me divertí mucho. Mi hermana ganó una bolsa de pochoclos: pura suerte.
Estaba decidiendo en qué gastar lo quemequedaba, cuandolosviporprimera vez. Volaban por los aires mientras lucían orgullosos sus colores. A mi lado, un señor sujetaba con fuerza los piolines. Ejercieron sobre mí una fascinación que pocas veces volví a sentir. No podía dejar de mirarlos, aunque el cuello me quedó entumecido por la posición y me dolió por algún tiempo. Le pregunté al dueño de semejante maravilla cómo se llamaban. Me contestó: “Son barriletes, pibe”. Por desgracia no me alcanzaban las monedas para comprar uno. Cuando regresábamos a casa, papá me dijo que si conseguía los materiales podría hacerlo yo solo.
Desde ese día no pude dejar de pensar en otra cosa. Cerraba los ojos y los veía volar de dos, de tres, de cuatro colores; rojos, azules, verdes, amarillos: todos jugaban entre sí en un frenético zigzag.
Varias semanas trabajé duro: ayudaba a mamá en las tareas de la casa y el jardín. Ahorré cada moneda ganada.
Una mañana, con todos mis ahorros en el bolsillo, acompañé a papá. Él iba una vez por semana a buscar provisiones al pueblo.
En la tienda compré el papel, el piolín y el folleto con las instrucciones para construirlo.
Por el camino corté unas cañas y en casa hice un poco de engrudo. Pasé toda esa tarde armando mi barrilete. Quedó un rombo rojo y amarillo. Mamá me dio retazos de telas para hacerle la cola de varios colores. Lo puse en un rincón de mi cuarto, sobre una silla y, esa noche, lo contemplé desde mi cama hasta quedarme dormido.
Al otro día, después de terminar las tareas en la granja, llegó el momento tan esperado. Por fin iba a darle vuelo a mis ilusiones. Con sumo cuidado lo llevé hasta un camino solitario, libre de árboles y donde podía verse el cielo en toda su dimensión.
El paisaje parecía estático, como los cuadros del comedor. Había leído las instrucciones y las seguí lo mejor que pude. Corrí de aquí para allá con mi barrilete, pero no logré que se elevara ni unos metros. Lo único que conseguí fue cansarme y lastimarme un tobillo que terminó hinchándose. Esa tarde llegaba a su fin: el sol se ocultaba en el horizonte como un medallón de fuego. Ya era hora de regresar a casa antes de que oscureciera si quería evitar el reto de mamá.
Al día siguiente volví al camino con mi barrilete para intentarlo nuevamente. Mientras corría sin pausa rogaba por un poco de brisa. Después de un largo rato mi esperanza empezó a flaquear igual que mis piernas. Creo que el viento, cómplice astuto y silencioso del lugar, se compadeció de mí y sopló con fuerza. Entonces vi cómo empezaba a flamear sin saber qué hacer ni él ni yo. Despacio fui soltando el piolín y mi barrilete de a poco ganó altura. Sus colores resplandecían mientras subía y subía, hasta que no se pudieron diferenciar. Volaba como si fuese el amo del universo. Creo que mis ojos brillaban como el azúcar acaramelado de la abuela, hasta se me escapó alguna que otra lágrima de felicidad; pero eso, no se lo dije a nadie, es nuestro secreto. ¡Cuánto tiempo estuve contemplándolo en ese cielo transparente y azulino que solo se oscurecía por alguna bandada de pájaros! Ese cielo que fue el único testigo de mi pequeño milagro.
También recuerdo que hacía más calor que en el infierno. Las gotas de sudor corrían por mi cara y barrían a su paso el polvo acumulado en mi rostro. Días de no llover se hacían sentir en el suelo seco y en el pasto que perdía su verdor. La última tormenta había arrancado algún árbol de cuajo y, las pocas gotas que cayeron, las bebió la tierra sedienta y resquebrajada.
Debía volver a casa, pero el viento soplaba con más fuerza y costaba sostener el barrilete. El piolín dejaba surcos dolorosos en mis manos. Traté de ovillarlo. Quería que el cielo me lo devolviese porque ya había jugado bastante con él. Yo le gritaba: volvé, por favor volvé; pero mis palabras no le llegaban. No tuve suerte. El piolín se cortó y, mi barrilete sin dueño, se sintió libre y rumbeó para otros lugares. En mi desesperación traté de seguirlo. Corrí como un loco por campos sembrados donde el viento movía como péndulos a las espigas del trigo; por otro donde hacía que se inclinaran los pastizales; y otro más, donde giraban furiosas las aspas de los molinos... Y lo vi desaparecer, como si nunca hubiera existido. Con la poca fuerza que me quedaba recorrí los últimos metros y arrastré la delgadez de mi cuerpo hasta que caí exhausto. Abandoné la esperanza de encontrarlo ese día; de sentirlo mío y, a la vez,
dueño y señor de los aires. Tirado en el suelo boca arriba las gotas de sudor se mezclaban con mis lágrimas y con los mocos que resbalaban por mi cuello, como suave gelatina amarronada. Así quedé hasta que las luciérnagas comenzaron su luminosa danza. Todo se había teñido de un gris oscuro. Iba a recibir un reto a mi regreso, pero ya no me importaba.
Siguieron días de apasionada búsqueda.
Estaba obsesionado, no podía pensar en otra cosa. Revisé las granjas de la zona una por una, pero no hallé ni una hilacha de la cola. Nada.
Por mucho tiempo me quedó la manía de mirar las copas de los árboles para ver si encontraba, aunque sea, un pedacito de mi recuerdo. A lo largo de los años tuve otros barriletes, no niego que fueron mejores, ¡pero ninguno como el primero!”
Liliana Bardessono
Distinción del Jurado (Junín, Argentina)
Mención de Honor. Medalla de Bronce. (Saladillo, Argentina)
Mención de Honor en versión abreviada (CABA)
Autor Distinguido (España)
Pertenece al libro Media Mujer: ISBM9786316701053
Nació en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina el 24 de agosto de 1899 y falleció el 14 de junio de 1986 (edad 86 años), Ginebra, Suiza. Desde niño tenía problemas en el visón, la ceguera fue paulatina, en el año 1955 cuando trabajaba en la Biblioteca Nacional perdió la vista por completo entre los 55 y 56 años de edad debido a una miopía degenerativa hereditaria y problemas de retina. El estilo de su escritura previa a la ceguera tenía un tono audaz, poético, evocador, con un vocabulario denso. Su obra combina un estilo vanguardista, con un formato moderno en la prosa geométrica y precisa que cobra vida en el corazón de sus manuscritos que refleja una minuciosa e incesante co rrecciones a mano, en un sencillo cuaderno de escuela. Esto lo vemos reflejado en sus obras como Tlön, Uqbar, Orbis Tertius o El Sur El “CUENTO SUR“es el hito literario de la perfección de la narración, este relato magistral sintetiza dos corrientes, con una precisión milimétrica entre la tradición intelectual, donde conviven en forma equilibrada, la corriente europea del saber absoluto y la pregunta del sentido de la vida que caminan juntas. Gran cantidad de metáforas, imágenes visuales y escenarios facilitan la imaginación del lector en las descripciones precisas urbanas, mostrando sus claroscuros en la transición de la luz, describe con precisión minuciosas postales urbanas de su juventud en Buenos Aires; por ej. en esta cita "La ciudad, a las siete de la mañana, no había perdido ese aire de casa vieja que le infunde la noche; las calles eran como largos zaguanes, las plazas como patios." En sus obras cumbres “Ficciones y el Alehp”, habla de seres mitológicos que habitan pasadizos infinitos, laberintos de arena, bibliotecas que se confunden con el cosmos y espejos que duplican el abismo, la ilusión de la identidad y el tiempo concebido como un tejido infinito. Cambia su estilo de escritura en la Ceguera, no tomando a esta como una limitación o una tragedia sino todo lo contrario. La transformó en una lucidez intelectual, traduciendo la idea, reformulando todo desde el alma, buscando la voz del espíritu.
María Concepción Cruz Barone
El concepto de textura en un texto se refiere a las cualidades que convierten un conjunto de oraciones en una unidad coherente y con sentido, así funciona como el «tejido» del discurso. Textura como (Tejido) en Lingüística: Se refiere a lo que determina que un tex to sea más que un conjunto de oraciones sueltas. Son la cohesión y la coherencia lógica de los elementos gramaticales lo que conectan las partes del mensaje. Textura Visual en Diseño: En el diseño gráfico la textura actúa sobre la percepción sensorial y visual del espectador, atrayendo su interés hacia elementos específicos. Creación de Texturas en Diseño: -Máscaras: Se coloca una imagen con textura sobre el texto usando máscaras, este es un método común de diseño. -Transparencia: Se fusionan capas o texturas con transparencias logrando un efecto de profundidad espacial. -Texturas Didácticas: Los libros con texturas táctiles para la estimulación sensorial, se integra la lectura con lo táctil. Elementos que componen la textura del texto: • Cohesión: Referencias, conectores y sustituciones léxicas. • Coherencia: Estructura lógica y temática. • Estilo: El ritmo y los detalles que complementan la experiencia de lectura. — "¿Qué hace que un escrito sea un texto?" -
La textura es la característica del texto que lo convierte en un todo unifi cado. — La textura es la forma en que se siente o se percibe una superficie. Esa textura se utiliza para crear un tono visual y para influir en la apariencia - Texto y Texturas Normalmente, empleamos el vocablo texto para referirnos a enunciados escritos con cierta extensión. Sin embargo, un texto, como acto de comunicación, abarca un conjunto más amplio de enunciados, tanto orales como escritos. La palabra texto aparece en el Diccionario de la Real Academia Española como: texto. Del lat. textus; propiamente 'trama', 'tejido'. Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos. En los años sesenta y setenta, se incorporó el concepto de la textualidad o textura; es decir, el conjunto de propiedades por las cuales se distingue un texto de lo que no lo es. Por ejemplo, el siguiente conjunto de oraciones conectadas por puntos no llegan a ser un texto pues no constituyen un "conjunto coherente de enunciados": Me encanta cuando llueve. El suéter es gris. La comida está fría. Pero, si encontramos relaciones y conexiones lograremos la textura: Mientras miro llover, descubro mi suéter gris y siento la comida fría, etc. La textura se logra por dos cualidades: la coherencia y la cohesión. La coherencia es la unidad de sentido global del texto; es decir, la interpretación de la información no está en
contradicción con el contexto donde se produce. La cohesión es el entramado de las unidades que conforman el texto; es decir, la interconexión de las oraciones, secuencias, párrafos, etc. La cohesión se obtiene a partir del uso de mecanismos o recursos cohesivos, que nos permiten no repetir palabras por ej.: Basados en la correferencia: Referencia (sustitución por pronombre). . Sinonimia (sustitución por sinónimo). . Elipsis (omisión; por ejemplo, un sujeto tácito). Basados en la concurrencia: · Antonimia (uso de antónimos u opuestos). · Series ordenadas (por ejemplo, los días de la semana o los signos del zodíaco). · Cadena cohesiva (uso de términos correspondientes a una determinada disciplina o área del conocimiento). Mediante conectores: · Aditivos (suman o agregan información): y, también, además, por añadidura.
De oposición (expresan contradicciones o ideas contrarias): pero, sin embargo, por el contrario. · Causales (expresan la causa de hechos expuestos): porque, puesto que, dado que. · Consecutivos (expresan la consecuencia de una causa): por eso, por esta razón, en consecuencia. · Temporales (expresan la anterioridad, simultaneidad o posterioridad de los hechos): antes, previamente, al mismo tiempo, mientras tanto, luego, después de. Cuando se habla de textualidad se trata el contexto; es decir, el texto como proceso comunicativo que no puede prescindir del lugar y la época donde se produce ni de las características propias de los participantes del acto de comunicación. Por ejemplo, en una ruta, un cartel verde con letras blancas que diga “Buenos Aires 200” es coherente e informativo; sin embargo, el mismo cartel colocado en la puerta de un lugar público pierde la coherencia. Las texturas en la escritura pueden ser visuales, percibidas por la vista, o táctiles, percibidas por el tacto, algunos objetos tienen ambas. Los libros con texturas para estimular los sentidos, son recursos didácticos especialmente diseñados para bebés y niños pequeños.
Norma Borella
Moda
¡¡¡Hola, chicas!!! ¿Cómo están? Hoy les traigo una idea de vestimenta que me encantó y se súper usa. ¿Qué les parece el look joggineta, o jogging, para andar en casa, hacer las compras, ir al gym, y hasta para salir a pasear? Combinados con un buen par de zapatillas, se ha convertido en uno de los looks más usados. Es cómodo, los amplios no ajustan el cuerpo y son súper cancheros. Yo los uso mucho, ya que me gusta estar cómoda tanto en mi casa como en la calle. Aquí les dejo algunos ejemplos: ¡¡¡Espero que les gusten!!! ¡¡¡Un abrazo y hasta la próxima!!!
Ana Rossi
Asesora de imagen Ana Rossi www.rossistyle.wordpress. com y www.youtube.com las poesias de Ana Rossi
El hedonismo y la cultura referida al modelo de belleza masculina predominan en nuestra sociedad como referente a seguir, especialmente entre los jóvenes. Si nos referimos a alguna historia podemos comprobar que este supuesto beneficio para la salud, no es tal.
Relato Christian era el Adonis del grupo de sus amigos, admirado por todas las chicas que lo conocían o lo veían por primera vez. Eso alentaba su autoestima y hacía que asistiera al gimnasio asiduamente. Cada vez se esforzaba más para que sus músculos estuvieran bien desarrollados y marcados. Además, su dieta era muy estricta. Habría que pensar, ¿Christian, estaba haciendo lo correcto? Antes de responder a esta pregunta, es importante saber cuál fue la consecuencia de todo esto en su salud. Un día él fue contento al gimnasio, pero al levantar pesas sintió un fuerte dolor y se desmayó, al instante el entrenador acudió en su ayuda y Christian fue trasladado a una clínica. Ahora es pertinente responder a la pregunta anterior. Más allá de hacer ejercicios para el bien del organismo, estos excesos para seguir a una cultura que privilegia las formas más que el bienestar, sería importante que se hiciera prevención en este sentido. Esto es solamente un relato que demuestra lo negativo que puede resultar este tipo de entrenamiento para la salud. Pero, ¿qué es la vigorexia? La vigorexia también llamada dismorfismo muscular, es cuando una per sona desea tener un cuerpo musculoso pero se percibe según él con una silueta pequeña o poco fuerte aunque sea considerada dentro de los parámetros normales. Tienen una gran preocupación por su apariencia, acudiendo a ejercicios excesivos y dietas estrictas. Esto suele manifestarse con ejercicio físico excesivo y preocupación constante por su figura. Además en algunos casos consumen suplementos o esteroides. Está obsesión es tal que prevalece más el interés por su figura que las relaciones sociales, el estudio y el trabajo. Además, puede hacer que la persona deje de lado actividades estudios o trabajo.
sociales, Consecuencias Pueden aparecer problemas físicos psicológicos, lesiones, problemas ansiedad, y aislamiento social. Tratamiento Terapia psicológica nutricional y controles médicos.
Conclusión Es importante entonces dejar sentado que resulta necesario desarrollar programas de prevención, ya que está preocupación excesiva por desarrollar físicos supuestamente perfectos pueden alterar seriamente la salud y la vida de cualquier hombre.
Norma Noseda
Vamos todos día a día corriendo tras el reloj, sin reparar un instante en la inmensidad de lo simple. El abrazo sincero, la sonrisa de un niño, la tierna mirada de un abuelo observando por la ventana. Somos un puñado de almas que van y vienen sin descanso alguno. Nunca perdamos la esperanza de que todo va a cambiar, la tecnología se adueñó de lo cotidiano. ¿Qué pasaría si todo se apagara? Y nos quedara solo una copa con estrellas la cual al derramarse nos devolviese la paz, dejando solo luz en nuestros corazones, alejando la tristeza. Los vientos de cambio traerán la primavera, con nuevos colores, el trinar de los pájaros con dulces melodías. Somos los encargados de protagonizar lo que queremos vivir, en nosotros está la llave que abre la puerta mágica de la felicidad...
HABÍA UNA VEZ UN MUNDO Había una vez un mundo tan pero tan precioso, que nada le faltaba, los días eran soleados y otros un poco nublados, el viento silbaba al compás de cada sonrisa, ya que la tristeza hacía ya un tiempo había hecho su maleta sin jamás regresar. Nadie se preocupaba por nada, cada cual tenía una tarea real, unos cocinaban manjares deliciosos, otros tantos eran artesanos de alma con una luz sensacional, los más ancianos disfrutaban contando los cuentos con finales felices y así iban dejando en cada corazoncito una huella difícil de olvidar. Ese mundo no era redondo sino cuadrado y en cada uno de sus vértices las estaciones se divertían de una forma inusual , la señora primavera jugaba en los prados cultivando las maravillosas rosas violetas difícil de olvidar , mientras que el otoño un poco ponzoñoso se dedicaba a formar colchones de hojas por aquí y por allá, el señor invierno más seriecito sacaba su bufanda de gala para proteger su garganta ya que cantaba como los dioses y el verano, como no me he de olvidar, disfrutando de las olas se ponía a nadar, para refrescar su carita con el azul mar. Todo era tan maravilloso en ese mundo cuadrado que la gente lloraba, pero de felicidad, no tenían tiempo de ponerse mal. Todo en ese mundo era maravilloso y sensacional... Hoy el mundo, nuestro mundo, es tan difícil de descifrar, corriendo a mil por hora en una carrera sin final...
Valeria Noemi Molina
Autora de “Las flores de mí alma
Tango
HISTORIAS DE GUAPOS EN EL 1900
Pregunta a Garufa: ¿por qué los guapos fueron desapareciendo
G- Creo que el gran error se dio porque se metió con la polí¬tica y fue usado por ella, fueron custodios de mítines y en los duelos para defender tal o cual político. Idealista se transformó en un brazo armado parapolicial quedando evidenciado. Hay un tango “Sangre maleva” que habla del “Zurdo Cruz Medina” y cuya letra pinta esta estampa.
Por Boca, Avellaneda, Barracas, Puente Alsina, Belgrano, Mataderos y en todo el arrabal paseó sus gallardías el zurdo Cruz Medina, que fuera un buen amigo, sin grupo servicial. Templado en el suburbio, fue taita entre matones, vivió tejiendo sueños allá en el callejón, en donde por las noches rondaban los botones y en el café del barrio gemía el bandoneón. Era un malevo sin trampas, sin padrinos y sin gloria; sin miga de tanta historia, pero buen mozo y de acción. Caseros lo vio jugarse sin aflojar ni un chiquito, y en la nueve queda inscripto su coraje de varón. Pero una noche oscura, guapeó en Avellaneda, y en una rinconada del trágico arrabal sonaron tres balazos y sobre la vereda caía un hombre herido blandiendo su puñal.
Se oyeron los auxilios, corrió la policía, y en un charcal de sangre, sonriendo al taita halló, que herido mortalmente, rebelde en su agonía, con voz de macho entero, sin pestañear habló. No me pregunten agentes, el hombre que me ha herido, que será tiempo perdido porque no soy delator. Déjenme, no más, que muera, y esto a nadie asombre, que el varón para ser hombre, no debe ser batidor.
Rodolfo Rodríguez