By luz briceño
Nuestra segundo edición de Fabulario 2026. Recoge los sueños, creaciones y producciones artísticas de nuestra comunidad educativa "Reino de Holanda"
Obra: Memorias por correspondencia Emma Reyes)
Mi Querida Emma:
Hoy me detuve a leer tus cartas acumuladas por años. Esas cartas que no solo han reflejado tu situación particular, las he considerado como el testimonio de una historia universal, una historia que se ha repetido año tras año, siglo tras siglo y que habla de nuestra condición como seres humanos
Cada carta, cada frase, cada palabra me han avivado ese sentimiento y esa obsesión que me han perseguido durante muchos años de mi existencia. Esa sensación de poder relatar las historias de aquellos que Eduardo Galeano llamo “los nadies” en uno de sus poemas. Poder retratar a la perfección la realidad de quienes viven en los márgenes de la sociedad, ya sea por condición económica, étnica, ideológica o de género. Relatar la historia no oficial de aquellos que han sido relegados a callejones oscuros; de pueblos enteros que fueron y siguen siendo sometidos y despojados de sus tierras. En fin, a contar la historia de esas voces que sufrieron y que aún sufren, como tú y como yo.
Y al otro lado de esta injusticia social que te persiguió por mucho tiempo, está la deshumanización de cada una de aquellas personas que de alguna manera formaron parte de tu vida. Son esos seres humanos que con sus acciones y omisiones hacen que la palabra INJUSTICIA sea cada vez más grande, más poderosa. A lo anterior se suma que, a través de tu voz de niña, desde tu ingenuidad infantil, se normaliza las condiciones de vida indignas, aquello que siempre ha sucedido termina por parecer inherente, natural, inevitable. ¿Es normal no tener unos zapatos y vivir descalza por tanto tiempo? ¿Es normal vivir en un cuarto sin un baño donde no puedas hacer tus necesidades? ¿Es normal que tengas que trabajar para mantener a unas monjas? ¿Es normal que te abandonen? ¿Es normal vivir siempre vestida con trapos ajenos y, sobre todo, rotos? ¿Es normal no tener acceso a los derechos fundamentales? No. Nada de esto debería ser normal.
Estas realidades son las que han permeado los rostros de muchos niños y niñas de esta mi sociedad y, para ellos, también han terminado por convertirse en algo cotidiano. Mira. Por ejemplo: el caso de un niño de doce años que vea cómo matan a alguien frente a su casa, vea como un individuo saca su revólver, lo pone en la cabeza de la otra persona, vea el disparo, vea la muerte desde la ventana de su casa… y te diga: “profe eso es normal, todos los días pasa”. Y que una niña de diez años acepte y, peor aún, que se sienta culpable porque alguien abusó sexualmente de ella. ¿Es normal que un niño o una niña solo tenga como único alimento el refrigerio que recibe en el colegio? ¿Es normal que una niña tenga que aceptar como pareja a alguien que la humilla y la golpea solo porque esa persona posee mejor condición económica? Estas y tantas otras situaciones que suceden a nuestro alrededor ¿son normales? ¿son naturales? ¿deben seguir ocurriendo simplemente porque siempre han sucedido así? ¿Cuántas Marías nos golpean, nos encierran y violentan nuestros derechos solamente porque piensan en su propio beneficio y lo normalizan?
Tus palabras me hicieron sentir, llorar, vibrar de felicidad y también, ¿por qué no?, reír con tus momentos de picardía, de esas diversas maneras de ver la realidad, tu realidad. Empecé a sentir a través de esas maravillosas descripciones de espacios, situaciones y objetos. Sentí el olor de la mierda cuando te encerraron durante días en aquel cuarto oscuro, sentí la angustia del tiempo perdido, escuché caer los truenos y experimente el temor de ese diablo malvado y corrí contigo al armario…