By luz briceño
Nuestra segundo edición de Fabulario 2026. Recoge los sueños, creaciones y producciones artísticas de nuestra comunidad educativa "Reino de Holanda"
Historia de Pulgarcito
Había una vez un pequeño niño que vivía en el mundo, un lugar muy muy muy lejano. Vivía con sus hermanos y tías. Ellos siempre eran reconocidos por ser muy peculiares, tenían varios defectos faciales y corporales como ojos grandes, orejas demasiado largas, muchos granos y la cabeza grandota. El más pequeño de todos tenía un defecto mayor a los otros y era que su pulgar era demasiado grande para ser un niño tan pequeño. A Pulgarcito le daba mucha pena por su defecto, entonces siempre se ponía un guante negro para tapar su defecto. Pulgarcito un día estaba en la escuela del pueblo terminando de comer su merienda en el recreo y vio a lo lejos un grupo de chicos que iban hacia él, no le dio importancia y se quedó sentado esperando a que se acabará el descanso, Pulgarcito al ver que venían los chicos se levantó y los saludo, pero eso fue un grave error porque los chicos no le devolvieron el saludo, pero si se empezaron a reír de él y de su pulgar. Pulgarcito triste llegó a la casa de su abuela a ver a su perro Champo. Champo era un perro grande y peludo con una sola oreja, era tierno con Pulgarcito. Ese mismo día la abuela le dijo a Pulgarcito que ella tenía un trabajo para él, lo mandó a llevar los huevos a la casa vecina. Pulgarcito aceptó, camino muy poco y vio la casa muy lejos, no quiso caminar más. Se quedó sentado debajo de un palo de mango. Se dirigió a un costado, vio un hueco debajo de él. Pulgarcito no se asustó, en cambio fue a ver que había adentro, él miró y se puso rojo de lo sorprendido que estaba, había una ficha dorada que decía: “dirígete al bosque de los changos rojones” Pulgarcito de una se fue con su perro Champo, se guardó los huevos en los bolsillos y se fue marchando hacia el bosque, ya en el bosque encontró otra señal y esa señal estaba en un papel, un mapa, y ese mapa lo llevaba a un tesoro y ese tesoro era un deseo. Él pensó por mucho tiempo, pidió: Champo siempre sea su mejor acompañante. ...
Joser Alexander Espitia
La hermana de la Cenicienta y sus tenis
Había una vez una mujer muy trabajadora, que se ganaba la vida limpiando y en el campo. Su madrastra la despreciaba y no le daba nada rico de comer. Entonces yo, su hermana perdida la encontré, nos saludamos, nos abrazamos y nos contamos las razones porque no nos conocíamos.
Ella me dio uno tenis, me los coloque. Empecé a sacar los pasos prohibidos, me puse ropa ancha y me fui para el castillo. Me encontré con la madrastra, de mi hermana, pusieron reguetón y enamoré al príncipe, con mis grandiosos pasos.
El príncipe y yo nos casamos, me volví la reina del Reino y sobre todo, JAMAS en la vida volvieron a humillar a Cenicienta.
Carol Sofía Hernández 701