By luz briceño
Nuestra segundo edición de Fabulario 2026. Recoge los sueños, creaciones y producciones artísticas de nuestra comunidad educativa "Reino de Holanda"
CONVERSACIONES • CULTURA GAMER
Entre píxeles y memoria
Tres docentes conversan sobre videojuegos, nostalgia y literatura
Carlos Camargo y Jaime Correa, invitados de esta conversación.
Los videojuegos también cuentan historias. En esta entrevista para Fabulario, los docentes Carlos Camargo y Jaime Correa recorren sus primeros recuerdos frente a una consola, hablan de los cambios en la cultura gamer y exploran los vínculos entre los universos digitales, la literatura y otras expresiones artísticas. La conversación, conducida por Alejandro Avellaneda Aldana, combina memoria, experiencia y una mirada crítica sobre las formas actuales de jugar.
ENTREVISTA Alejandro Avellaneda Aldana | Entrevistador Carlos Camargo y Jaime Correa | Docentes invitados
Para comenzar, ¿qué videojuego los inspiró a convertirse en gamers o despertó su afición por las consolas, los computadores o los dispositivos móviles? Carlos Camargo: El primer videojuego que recuerdo haber terminado y que realmente me cautivó fue Resident Evil 3. Me atrapó desde la introducción. En aquella época iba a establecimientos donde uno pagaba por media hora de juego. Después del colegio, mi ilusión era llegar y reunir mis 500 pesos para poder jugar. Así comenzó mi afición.
Jaime Correa: En mi caso fue God of War, el primero. Esto ocurrió hacia 2008 o 2009, cuando por fin pude comprar una consola PlayStation 2. En Colombia era común conseguirla modificada, lo que permitía jugar títulos que no siempre eran originales. El primer juego que probé fue God of War y recuerdo haber pensado: «¡Guau!, ¿qué es esto?». Desde ese momento me enamoré de los videojuegos. Antes había tenido una Atari 2600, en la que jugaba mucho Pac Man, pero el título que me conquistó definitivamente fue God of War.
¿Cuál es el primer videojuego que recuerdan? Carlos Camargo: No recuerdo su nombre. Era un juego de Atari 2600 en el que aparecía una especie de explorador que avanzaba por la selva y debía saltar obstáculos y cocodrilos. Como los gráficos eran apenas unos píxeles y pequeños bloques, uno completaba la imagen con la imaginación. Recuerdo muy bien la experiencia, aunque no el título.