EL LOBO N°4
Hebe Tizio, sostiene que el estudiante autista nos enseña a reconocer nuestro propio rechazo como educadores, esto sucede porque en general no se reconoce que el niño ya posee un saber aunque no lo sepa que lo tiene. Es justamente ese saber el que se intentará poner en juego en la oferta educativa. Así, cada niño/a deberá construir una invención para sostenerse en el mundo y para ello eligirá los instrumentos de los que se servirá. Aunque su invención, a veces, puede resultar un escollo es crucial recordar que aún lo que parece raro, responde a un funcionamiento. Lo cual quiere decir que tiene una lógica y que de ninguna manera debemos adjudicarla al “trastorno que padece” sin ver que, como cualquier sujeto, realiza grandes esfuerzos para “construirse en un mundo de lenguaje”. En este punto, es importante recordar que Lacan ubica al lenguaje como un “órgano fuera del cuerpo”, por esta razón, siempre debe hacerse algo con él, servirse de éste como un instrumento, ya que ese injerto “se acepta o se rechaza” y lalengua, plantea un serio problema por la imposibilidad de fijar un sentido lo que hace que el sujeto autista se encuentre confrontado a un “exceso permanente de sentido” que deviene en “ruido”. Por lo cual, el lenguaje sería como un órgano fuera de cuerpo pero que lo moviliza. Está ligado al cuerpo pero está en el exterior, entonces, ese “órgano-lenguaje” produce un ser hablante, le da al sujeto “un ser y un cuerpo”. Pero Lacan nos enseña que tener un cuerpo no es serlo. El cuerpo y los órganos no son fáciles de tener, por este motivo el “campo de los discursos” aportan “soluciones estándares” que dicen lo que hay que “hacer”. Por lo tanto, la educación cuando aborda a los estudiantes autistas debe abrir el espacio a las “distintas invenciones que aparecen cuando no se tiene un cuerpo y se trata de construirse uno”, porque justamente allí, es donde ellos tropiezan con algo denso sin agujeros. Justamente este es el punto en el que para el educador hay un cambio a realizar: poner de su lado el “no saber” suponiéndole al estudiante autista “un saber” aunque no sepa que lo tiene. Producido entonces ese agujero del propio saber, es como podrá entender que “hay un funcionamiento singular” en cada estudiante autista para que de este modo, “dejarse guiar por los actos del niño para realizar su oferta”. Donna Williams autista de alto nivel, nos dio la clave: “Busco un guía que me siga” es el posicionamiento desde donde debe partir quien desde su campo, quiera dirigirse a un sujeto autista.
Lic. Liliana Agra