Revista de actualidad, geopolítica y estrategia.
En el marco del análisis psicológico previo sobre la permanencia del régimen, la resistencia cultural representa una de las pocas vías de expresión de descontento que no exige, en todos los casos, la confrontación física directa. Funciona como válvula de agencia simbólica, construcción de identidad alternativa y registro histórico de la disidencia. Su alcance está limitado por los mismos factores estructurales (represión, control de recursos, emigración selectiva, control informativo) que inhiben levantamientos masivos. Aun así, constituye uno de los campos más dinámicos y visibles de contestación en la Cuba contemporánea. La tensión entre la “resistencia cultural” oficial (defensa del sistema) y la resistencia cultural desde abajo (cuestionamiento del sistema) seguirá definiendo el panorama artístico y político de la isla en los próximos años.