Revista de actualidad, geopolítica y estrategia.
-La tercera será la coherencia de la política internacional, presión suficiente para abrir espacio político, pero no tanta como para destruir los servicios básicos. La libertad cubana no puede ser un proyecto impuesto desde fuera ni una promesa indefinida de las autoridades de dentro, debe ser el resultado de que los cubanos puedan hablar, organizarse, votar, trabajar, emprender y vivir sin miedo. El embargo puede terminar y el régimen puede cambiar, pero si no se construyen tribunales independientes, prensa libre y controles sobre los militares, el poder simplemente adoptará otra forma. El dilema de 2026 no es escoger entre defender al gobierno cubano o apoyar a Washington, es defender a la sociedad cubana frente a todas las estructuras que le niegan capacidad de decisión. Eso exige reconocer la responsabilidad del régimen por la represión, reconocer los efectos