Revista de actualidad, geopolítica y estrategia.
Ante la acumulación de problemas estructurales, justicia “progresista”, precariedad laboral, desconfianza hacia las instituciones, corrupción recurrente y una sensación extendida de que las reglas benefician siempre a los mismos, la respuesta habitual es esperar. Esperar al partido nuevo que promete regeneración. Esperar al líder carismático que esta vez sí va a arreglarlo todo. Esperar a que las élites políticas y económicas, que se beneficiaron del diseño actual, decidan reformarlo por voluntad propia. Mientras tanto, la mayoría sigue ocupando el mismo lugar de siempre, el de quienes trabajan, pagan impuestos, aguantan los ajustes y ven cómo las decisiones relevantes se toman en círculos a los que apenas tienen acceso. La alternancia electoral existe, las urnas se abren con regularidad y las libertades