Revista de actualidad, geopolítica y estrategia.
La transición democrática tendría que modificar precisamente esarelación entre partido y Estado. El Partido Comunista podría conservar el derecho a participar como organización política, pero ya no podría disponer de un monopolio constitucional ni controlar la nominación de todos los candidatos. La experiencia de Cuba demuestra también que la apertura económica no garantiza una apertura política, desde hace algunos años, el gobierno ha permitido pequeñas y medianas empresas privadas, inversión extranjera limitada y ciertas formas de actividad comercial. Esas medidas pueden aliviar la escasez y generar empleo, no obstante, mientras la seguridad del negocio dependa de la voluntad de funcionarios y mientras el Estado controle el sistema judicial, la liberalización económica seguirá siendo reversible y desigual. 101