Transformación del territorio y reducción de vulnerabilidades.
Los determinantes sociales identificados en el proceso diagnóstico señalan como factores de riesgo preponderantes la disfuncionalidad familiar, el fácil acceso a las sustancias, la edad de inicio temprana alrededor de los 11 años, la falta de oportunidades educativas y laborales, el desempleo, y la normalización cultural del consumo[1]. Estos hallazgos se articulan con los postulados de la Organización Mundial de la Salud respecto a la multicausalidad del fenómeno de las drogas, donde convergen factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales que incrementan la vulnerabilidad de las personas frente al uso problemático de sustancias[2]
La construcción del presente Plan se fundamentó en un proceso metodológico participativo que incluyó la realización de cuatro Comités Departamentales de Drogas entre julio y noviembre de 2024, con la participación de 61 actores institucionales, representantes de la academia, organizaciones de la sociedad civil, entidades prestadoras de servicios de salud, secretarías sectoriales y organizaciones comunitarias[3]. Este ejercicio deliberativo permitió territorializar las líneas estratégicas de la Política Nacional en función de las particularidades sociodemográficas, culturales y epidemiológicas del departamento, garantizando la pertinencia y viabilidad de las acciones propuestas.
[1] Organización Mundial de la Salud. (2018). Trastornos por consumo de sustancias: Marco de actuación para las políticas públicas. Ginebra: OMS.
[3] Actas Comité Departamental de Drogas de Risaralda. (2024). Relatorías mesas de trabajo sobre factores de riesgo. Julio-agosto 2024.