Los suicidios asociados a trastornos por uso de sustancias representan otra dimensión crítica de la mortalidad, la comorbilidad entre trastornos por uso de sustancias y trastornos mentales, particularmente depresión, trastorno bipolar, trastornos de ansiedad y trastorno de estrés postraumático, incrementa significativamente el riesgo suicida. Las personas con trastornos por uso de sustancias presentan tasas de suicidio entre 10 y 14 veces superiores a la población general, riesgo que se acentúa durante períodos de intoxicación aguda (que favorece comportamientos impulsivos), durante crisis de abstinencia (que genera disforia y desesperanza), y en contextos de deterioro social progresivo asociado al consumo crónico. Las muertes violentas asociadas indirectamente al consumo de sustancias, incluyendo homicidios en contextos de narcotráfico, ajustes de cuentas por deudas relacionadas con drogas, violencias interpersonales facilitadas por intoxicación, y accidentes de tránsito bajo efectos de sustancias, representan una proporción significativa de la mortalidad en población joven, aunque la causalidad resulta compleja y multicausal, la evidencia epidemiológica documenta asociaciones consistentes entre consumo problemático de sustancias y mayor riesgo de victimización y perpetración de violencias.
El análisis de mortalidad por Departamentos revela importantes variaciones geográficas que reflejan diferencias en patrones de consumo, acceso a servicios de salud, exposición a sustancias de alta potencia, prevalencia de inyección de drogas, y capacidades de respuesta institucional ante emergencias por intoxicación. Departamentos como Risaralda, con presencia documentada de consumo de heroína inyectable y bazuco, enfrentan riesgos específicos de mortalidad por sobredosis, transmisión de enfermedades infecciosas, y complicaciones médicas asociadas a la inyección de sustancias, lo que exige fortalecer estrategias de reducción de daños, distribución de naloxona, educación en prevención de sobredosis, y servicios de bajo umbral que permitan alcanzar a poblaciones usuarias marginalizadas.