El diagnóstico de la red prestadora de servicios revela brechas críticas en la disponibilidad, accesibilidad, calidad y continuidad de intervenciones de prevención, tratamiento y reducción de daños. La prevención universal presenta cobertura insuficiente, discontinuidad programática relacionada con cambios de gobierno, limitada implementación de programas basados en evidencia científica y débil articulación intersectorial. Los servicios de detección temprana e intervención breve resultan escasos en atención primaria por capacitación insuficiente del talento humano y ausencia de protocolos estandarizados.
La oferta de tratamiento especializado se concentra geográficamente en Pereira con capacidad limitada, altos costos que constituyen barreras para población vulnerable, y escasa diversificación de modalidades (ambulatorias, residenciales, hospitalización día). Las estrategias de reducción de riesgos y daños presentan implementación incipiente limitada a experiencias puntuales como CAMAD en Pereira y programas focalizados de intercambio de jeringas, mientras persiste ausencia de salas de consumo supervisado, distribución comunitaria masiva de naloxona, servicios de análisis de sustancias y tratamientos de sustitución opiácea con metadona o buprenorfina. Esta caracterización evidencia que el sistema Departamental de respuesta al consumo de sustancias requiere fortalecimiento integral, ampliación de cobertura territorial y diversificación de modalidades de atención.
A pesar de las brechas documentadas, el diagnóstico identifica fortalezas institucionales y comunitarias significativas que constituyen activos estratégicos para la implementación del Plan Departamental de Drogas. La existencia de instancias de coordinación como el Comité Departamental de Drogas y el Consejo Seccional de Estupefacientes proporciona espacios formales de gobernanza, articulación intersectorial y seguimiento.
La presencia del Hospital Mental Universitario de Risaralda (HOMERIS) como institución especializada de referencia departamental, la red de Centros de Atención y Diagnóstico para la Reducción de la Dependencia (CADRI) en Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa, y la implementación piloto de CAMAD constituyen infraestructura sanitaria fundamental susceptible de fortalecimiento y ampliación. Las organizaciones comunitarias de base, colectivos juveniles, coaliciones comunitarias DOMES, grupos de autoayuda, organizaciones de personas usuarias y organizaciones de la sociedad civil con trabajo en reducción de daños representan capital social valioso para amplificar el alcance y pertinencia cultural de las intervenciones institucionales.