La dimensión territorial del Plan
Reconoce las particularidades de cada uno de los catorce municipios del departamento, desde las dinámicas urbanas de Pereira y Dosquebradas, hasta las realidades rurales de municipios como Mistrató, Pueblo Rico y Quinchía, donde confluyen factores adicionales como la presencia de grupos armados organizados, economías ilícitas vinculadas al narcotráfico, y condiciones de ruralidad dispersa que dificultan el acceso a servicios, por lo que esta diferenciación territorial exige estrategias adaptadas que consideren las especificidades culturales, étnicas y socioeconómicas de cada contexto.
La sostenibilidad financiera del Plan representa un desafío estructural que requiere la articulación de múltiples fuentes de financiación: recursos del Sistema General de Participaciones, recursos ordinarios de los presupuestos departamentales y municipales, Fondo Nacional de Estupefacientes, recursos de cooperación internacional, y mecanismos innovadores como la destinación de bienes extinguidos al narcotráfico para programas de atención integral. La continuidad de los programas más allá de los períodos gubernamentales exige la institucionalización de las intervenciones mediante su inclusión en los planes de desarrollo territorial y la asignación de recursos de destinación específica
El presente Plan se estructura en torno a resultados esperados concretos, medibles y alcanzables en el horizonte temporal 2024-2027, con definición de acciones estratégicas, responsables institucionales, metas cuantificables e indicadores de seguimiento y evaluación. Esta arquitectura metodológica responde a los estándares internacionales de planificación estratégica en políticas públicas de drogas promovidos por organismos multilaterales como la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la Organización de Estados Americanos.