un 6% en el 2019 y paso al 7 % en el 2022, en cada municipio, en Pereira los analgésicos opioides sin prescripción pasaron de un 0% a un 3% y tranquilizantes en Colombia estaba con un 1% y paso a un 3% en el 2022, mientras en Dosquebradas los analgésicos opioides de un 0% a un 2% y los tranquilizantes de un 1 % a un 2% en el 2023.
Según el estudio de cero prevalencia del año 2021: Entre los resultados más relevantes, la prevalencia de VIH por ciudad fue: Bogotá 3,2% (IC 1,2% - 8%); Medellín 11,2% (IC 7% - 17,2%); Pereira-Dosquebradas 17,6% (IC 12,1% - 24,7%) y Cali 23,9% (IC 17,4% - 31,8%). Esta prevalencia ha aumentado en las ciudades de Medellín, Cali y Pereira-Dosquebradas en varios puntos porcentuales, desde la última medición en 2014, mientras en Bogotá ha permanecido estable. Además, se estima que hay un total de 6601 personas que se inyectan drogas en los cuatro centros de estudio, siendo la red más amplia la de Bogotá con 2841 personas y la más reducida la de Medellín con 1183 personas. En Cali se estima que habrían 1349 PID y en Pereira- Dosquebradas 1228.
La ponderación de porcentaje para las cuatro ciudades indica que el 79,8% de las PID usó material estéril en el último evento de inyección, siendo ligeramente más alto en las mujeres (80,9%) que en los hombres (79,7%) y más alto en PID menores de 25 años (83,8%) que en mayores de 25 años (79,3%). En la última relación sexual el uso de condón se registra más alto en Pereira- Dosquebradas (66,0%) y más bajo en Bogotá (23,0%), mientras que alrededor de una de cada dos PID lo usó en Medellín y Cali. Los hallazgos para este último indicador muestran una notoria mejoría, cuando se comparan con los estudios previos. En Colombia persisten las barreras de acceso a tratamientos de sustitución que incluyen procedimientos administrativos rígidos, altos umbrales de exigencia para el ingreso a tratamiento, sometimiento a síntomas de abstinencia después del ingreso a programas de mantenimiento y sustitución (diseñados para evitar los síntomas de abstinencia) y esquemas de dosificación rígidos y por debajo de las dosis recomendadas. En cuanto a las características sociodemográficas se encuentran cambios importantes en el perfil desdescrito en estudios previos en particular en los niveles educativos, aunque la tendencia a presentar movilidad social descendente se conserva en todas las ciudades. De igual manera, los hallazgos indican que una de cada dos PID en Bogotá presenta más síntomas indicativos de depresión y de ansiedad, en Medellín como en Pereira-Dosquebradas, los índices son similares en tanto que entre el 41% y 47% de las personas presentan síntomas indicativos tanto de depresión como de ansiedad. En la ciudad de Pereira convergen varios situaciones, su ubicación geográfica, que la hace una ciudad de paso para otros destinos, su condición de ciudad turística y amable, entre otros, han hecho que el micro tráfico de sustancias ilícitas vea a la ciudad como un escenario propicio para el desarrollo de su negocio, trayendo consigo otras problemáticas como consecuencia del desarrollo de adicciones entre la población pereirana y de otros municipios que llegan buscando estas sustancias y espacios de consumo no supervisados, en los cuales las prácticas de inyección no son seguras y se propicia el intercambio de jeringas aumentando los riesgos de coinfección por VIH, VHB y VHC.
En el último estudio de consumo de sustancias psicoactivas en población escolar “En cuanto a sustancias ilícitas, el 9,5% de los escolares ha consumido alguna vez en su vida al menos una sustancia ilícita, ligeramente mayor en las mujeres con un 9,7% en comparación con los hombres con un 9,4%. La prevalencia de consumo en el último año es del 6,7%, lo que representa aproximadamente unos 234 mil escolares. En RISARALDA esta prevalencia de consumo reciente es del 9.5% en 2022, presentando una disminución en comparación con el año 2016 donde se registró una prevalencia del 18.8% (sexto Departamento con mayor prevalencia).
Este estudio muestra que los escolares con padres o adultos cuidadores involucrados en sus vidas presentan niveles más bajos de consumo de alcohol y otras sustancias ilícitas. En comparación con los estudiantes cuyos padres o cuidadores muestran poco involucramiento, aquellos con padres o cuidadores más involucrados presentaron la mitad de la prevalencia mensual de consumo de alcohol y niveles de prevalencia ocho veces menores de consumo anual de cualquier sustancia ilícita”.