FAMILIA VILLARROEL
La familia que se elige
Si había una Navidad, una reunión familiar o cualquier excusa para juntarnos, seguramente Pao ya estaba pensando en cómo organizarla y a dónde viajar. Porque para ella la familia era eso: estar juntos, compartir, reírnos y disfrutar de estar en familia.
Y si había comida, ¡mucho mejor! Sus sancochos y sus fríjoles eran famosos en la familia. Le encantaba cocinar para todos, consentirnos y asegurarse de que nadie se quedara sin repetir.
Era la tía divertida, la que se gozaba los planes con sus sobrinos. La madrina amorosa y vanidosa de Ana Belén, siempre lista para consentirla y compartir con ella ese gusto por arreglarse y verse bonitas.
Con Alejandro también construyó una relación hermosa de cuñados. Pao siempre lo recibía con los brazos abiertos y encontraba la manera de consentirlo, especialmente preparándole sus comidas favoritas. Era una de esas formas tan suyas de demostrar cariño.
Para Angélica, desde la universidad, Pao siempre fue esa hermana y amiga con quien compartir la vida, las alegrías y también los momentos difíciles.
Y, por supuesto, estaban sus queridos «suegrita» y «suegrito», como cariñosamente llamaba a los papás de Andrés. Porque Pao tenía esa forma tan suya de hacer sentir a todos queridos y especiales.
Para Daniel, Pao era como una hermana más. Ella lo llamaba cariñosamente «cuñadito», y entre los dos había una relación muy especial, llena de confianza y mucho cariño.