JANETH Y PAO
Janeth es una mujer de una fortaleza admirable. La menor de nueve hermanos, una mujer trabajadora que hizo su carrera en la Fiscalía, valiente, entregada a su familia y con una fe inquebrantable que la acompañó incluso en los momentos más difíciles.
Pero, entre todos sus logros y las muchas cosas que construyó en su vida, su tesoro más grande siempre fue Pao.
Janeth dedicó su vida a amar, cuidar y acompañar a su hija. Fue su apoyo, su refugio y esa mamá siempre presente, dispuesta a hacer todo lo que estuviera a su alcance por verla feliz.
Y cuando llegaron Samuel e Isabella, ese amor se multiplicó. Janeth se convirtió en una abuela amorosa y consentidora, feliz de acompañarlos, cuidarlos y ser parte de sus vidas.
Hasta el último momento, Janeth estuvo al lado de Pao con una fortaleza que conmueve. Su fe en Dios nunca se quebrantó, y su amor de mamá estuvo presente en cada oración, cada caricia y cada instante compartido.
Porque hay amores que no necesitan explicarse, y el de Janeth por Pao es uno de ellos. Un amor inmenso, generoso e incondicional, de esos que acompañan toda la vida y permanecen para siempre.