By adnjoven
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El ADN de la Nueva Educación, Aprender Haciendo
La metodología constructivista del IPMB rompe con la pasividad del aula tradicional para situar al estudiante como arquitecto de su propio saber.
En ADN, entendemos que situar a los jóvenes como protagonistas no es un mero ejercicio pedagógico, sino una preparación vital para la exigencia del escenario universitario y laboral.
Esta filosofía de "aprender haciendo" se manifiesta en pilares que fortalecen la identidad resaltando aptitudes como, trabajo colaborativo y en equipo, autoestima, autonomía y libertad positiva o lo que suelo llamar la magia del desorden controlado
Este ecosistema de aprendizaje en constante revolución, aunque pueda parecer poco ortodoxo, permite establecer conexiones profundas , generando responsabilidades genuinas e intrínsecas, utilizando la curiosidad como el motor que activa la herramienta más poderosa del intelecto: la capacidad de mostrar la realidad como solo el ADN de los jóvenes puede hacerlo
Licenciado Luis Raúl Díaz
Últimamente, es muy común escuchar frases como "estoy muy estresado" o "estoy con mucha ansiedad", y es normal pensar que estás dos palabras (estrés y ansiedad) sean sinónimos. Pero si nos introducimos en cada uno de los conceptos, descubrimos que para la psicología no es lo mismo.
Saber diferenciar entre el estrés y la ansiedad no es simplemente un mero juego de palabras, sino que es la clave para saber identificar que le pasa a tu cuerpo y saber reaccionar de la mejor manera.
El estrés, por definición, es una reacción física y mental ante una demanda, desafío o situación de peligro concreta del presente. A diferencia de la ansiedad, está tiene un origen claro: puede ser un examen al día siguiente, un partido importante, acumular varias tareas un día, etc. Al ser un motivo concreto el que origina la preocupación, la sensación de estar abrumado es temporal, y desaparece cuando se resuelve la causa.
Por otro lado, la ansiedad es una respuesta emocional natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes o exigentes. En contraste con el estrés, estás situaciones no suelen presentarse, sino que se basan en la idea de lo que podría llegar a pasar. Es básicamente un estado de alerta sostenido ante situaciones futuras, amenazantes, aunque no haya un peligro real o inmediato.
Tener picos de estrés o momentos de ansiedad es completamente normal y forma parte de la vida. Sin embargo, cuando la preocupación es constante, te frena en tu día a día, interfiere con tu descanso o te impide disfrutar de lo que te gusta, es momento de hablarlo.
Recurrir a un profesional no es señal de debilidad, sino una herramienta para aprender a gestionar lo que sientes con acompañamiento calificado.
WORLD
HABLAR PUEDE SALVAR VIDAS:
La adolescencia es una etapa de descubrimientos, amistades y proyectos, pero también de cambios y desafíos. La presión escolar, los conflictos familiares, el acoso, la soledad o la discriminación son factores que pueden generar un gran impacto emocional.
Cuando ese malestar se transforma en un sufrimiento difícil de soportar, pueden aparecer sentimientos de desesperanza, falta de motivación o la sensación de que ya no vale la pena seguir adelante. En este contexto, es importante preguntarnos: ¿hablar sobre el suicidio incita a hacerlo? Definitivamente, no. Abordar este tema con respeto y responsabilidad permite reconocer el dolor, romper el silencio y facilitar la búsqueda de ayuda.
Sin embargo, pueden aparecer señales de alerta, como expresiones del tipo «No encuentro una salida» o «No puedo más», así como el aislamiento, los cambios importantes en el comportamiento o la pérdida de interés por las actividades habituales.
Es importante escuchar sin juzgar, no minimizar lo que la persona siente y tomar en serio sus palabras. No siempre podemos saber qué está atravesando alguien a partir de lo que muestra exteriormente. Por eso, preguntar cómo está y ofrecer un espacio de confianza puede ser el primer paso para acompañarla.
Las amistades, los vínculos familiares y las personas que escuchan y brindan confianza pueden convertirse en una red de apoyo esencial. Aun así, cuando el sufrimiento persiste, pedir ayuda profesional es fundamental. Para ello, es importante dejar de lado los prejuicios y el estigma que todavía existen en torno a la atención psicológica y psiquiátrica.
Cuidar la salud mental también es pedir ayuda
Dedicar tiempo a las actividades que disfrutamos puede contribuir a nuestro bienestar. Escuchar música, practicar deportes, compartir momentos con otras personas, conectarnos con la naturaleza o desconectarnos por un rato de las redes sociales son algunas alternativas. Si bien estos pequeños momentos no solucionan todos los problemas, pueden aportar alivio y favorecer la conexión con nosotros mismos y con los demás.
No hace falta esperar a estar al límite para hablar con alguien. Un docente, un familiar, un preceptor o un profesional de la salud mental pueden ayudarnos a encontrar alternativas y acompañarnos en momentos difíciles
● Escuchá sin juzgar: no minimices el dolor de otra persona ni le digas que está exagerando.
● Buscá vínculos que te hagan bien: rodéate de personas que te respeten, te escuchen y te permitan ser vos mismo.
● Dedicá tiempo a lo que disfrutás: encontrá pequeños momentos para descansar, crear, compartir o realizar actividades significativas.
● Hablá con alguien de confianza: si te sentís desbordado, recordá que no tenés que resolverlo todo por tu cuenta.
● Si un amigo está sufriendo, acompañalo: escuchalo, tomá en serio lo que expresa y ayúdalo a buscar un adulto de confianza. No prometas guardar en secreto una situación en la que su seguridad está en riesgo.
● Pedí ayuda profesional: si el malestar persiste o aparecen pensamientos relacionados con el suicidio, buscá acompañamiento cuanto antes.
En Argentina, ante una urgencia de salud mental, se puede llamar al 0800-999-0091, una línea gratuita y confidencial disponible las 24 horas, todos los días del año. Si existe peligro inmediato, buscá ayuda de un adulto de confianza y acudí a una guardia o a los servicios de emergencia.
Hablar, escuchar y acompañar puede marcar una diferencia. Tu vida importa, lo que sentís merece ser escuchado y siempre podés pedir ayuda. ¡No estás solo/a!
Entonces, recordá:
EL VALOR DEL ABURRIMIENTO:
Por qué tu mente necesita "no hacer nada"
Vivimos con el celular pegado en la mano. En cuanto tenemos un par de minutos libres (un descanso luego de estudiar, en una fila o en un recreo) automáticamente sacamos el celular para scrollear en Instagram o TikTok, o bien, contestar mensajes. Nos hemos acostumbrado tanto a la estimulación constante generada por el avance de la tecnología que el solo hecho de estar sin hacer nada nos genera incomodidad.
Sin embargo, desde la psicologia ya advierten un fenómeno: al eliminar el aburrimiento de nuestras vidas, estamos eliminando un elemento clave de nuestro cerebro.
El cerebro humano no está diseñado para recibir información y estímulos de forma ininterrumpida. Cuando saltamos de red en red o consumimos contenido constantemente, nuestro cerebro humano libe- mina . Esto genera una ilusión realidad mantiene a la mente -nua . Y el estar todo el tiempo estemos descansando . Todo lo -lación puede derivar en agota cidad de concentración.
Cuando nos aburrimos y deja- una tarea externa, el cerebro
-ra pequeños picos de dopa de entretenimiento, pero en en un estado de alerta conti- entretenidos no significa que contrario, Esta sobreestimu- miento mental y menor capa mos de prestar atención a activa un conjunto de regio-
-nes interconectadas conocido como la Red Neuronal por Defecto (RND). Esta red se enciende cuando dejamos que nuestra mente vague libremente. Y es durante estos momentos aparentemente "inútiles" cuando el cerebro aprovecha para reflexionar, consolidar aprendizajes o procesar emociones. En general, activar nuestra creatividad o imaginación.
Gran parte de las mejores ideas, historias o soluciones a problemas no surgen cuando estamos concentrados frente a una pantalla, sino cuando estamos haciendo tareas automáticas o simplemente aburridos (en la ducha, caminando, etc.).
Al no recibir estímulos externos, la mente se ve obligada a buscar entretenimiento de forma interna, activando la imaginación y el pensamiento divergente.
Hacer espacio para calmarse no significa dejar el celular de lado, sino aprender a tolerar momentos breves sin pantallas ni estímulos. Se puede probar con salir a caminar, comer o hacer alguna actividad automática sin sacar el celular de tu bolsillo; o bien, dedicar de 10 a 15 minutos al día para descansar sin un objetivo claro, mirar por la ventana o escuchar el entorno.
Silencios que gritan: la urgencia de atender la salud mental en La salud mental en La Rioja atraviesa un momento complejo que requiere la atención prioritaria de toda la comunidad. Con 50 suicidios registrados en el año 2025 y una tasa de 13,1 casos por cada 100.000 habitantes, la provincia se posiciona en el quinto lugar del ranking nacional, superando el promedio argentino de 11,8. Aunque estas cifras reflejan un descenso respecto a los 59 casos y la tasa de 15,5 reportados durante 2024, la problemática se mantiene en niveles profundamente preocupantes y golpea con especial severidad a adolescentes y adultos jóvenes.
Los datos epidemiológicos exponen con claridad el impacto de esta crisis en la juventud. De acuerdo con el estudio científico PSICE, el 12,5% de las y los estudiantes riojanos padece depresión de intensidad moderada a grave, manifestándose con mayor incidencia en las mujeres (19%) que en los varones (5,1%). Asimismo, el 11,1% del alumnado sufre síntomas de ansiedad de alta intensidad y un 3,2% reconoce haber intentado quitarse la vida.
Frente a un escenario atravesado por presiones socioeconómicas, el uso excesivo de pantallas y la soledad, especialistas en salud mental remarcan que la prevención comunitaria y la detección temprana son indispensables. Hablar abiertamente sobre las emociones y fortalecer las redes de contención social constituyen el primer paso para brindar ayuda a tiempo. Ante situaciones de crisis o la necesidad de orientación confidencial, se encuentran disponibles en todo momento las líneas gratuitas de asistencia 107 (en La Rioja) y 0800 345 1435 (a nivel nacional).
Psicología en tiempos de IA: El nuevo trabajo de La IA nuestro nuevo confidente.
Hoy nadie duda de que la Inteligencia Artificial (IA) rediseña rápidamente nuestras dinámicas globales. El avance de esta tecnología es innegable y constante. En este escenario, las ciencias sociales y las humanidades tienen el desafío de examinar a fondo los fundamentos conceptuales y prácticos que sostienen a sus disciplinas. Esta realidad impacta de lleno en la psicología, obligando a transformar los métodos terapéuticos y a evaluar el impacto emocional que el uso diario de la IA genera en las personas.
Por eso, resulta inevitable preguntarnos: ¿Alguna vez le preguntaste a una Inteligencia Artificial si tenías razón en una discusión que tuviste con alguien? ¿O le contaste una intimidad tan profunda que ni tu familia ni tus mejores amigos sabian?
Si lo hiciste, no sos el único. Hoy en día, millones de personas usan los chats de IA no solo para resolver tareas escolares o redactar correos, sino como un confesionario digital y un psicólogo de bolsillo 24/7 , claro siempre que pague el pack premium . Este fenómeno está cambiando la forma en que procesamos nuestras emociones y nos relacionamos con los demás. ¿Por qué creen que a veces es más fácil contarle algo íntimo a una pantalla que a un mejor amigo? ¿Qué ganamos y qué perdemos con ese anonimato?
Es importante tener en cuenta que la IA está programada para ser amable, empática y servicial, lo que hace que siempre busque validar al usuario. A diferencia de un amigo real —que podría decirte: "Che, me parece que la pifiaste", la IA tiende a darte la derecha. Si le contás una pelea desde tu punto de vista, lo más probable es que te diga exactamente lo que querés escuchar: que tenés razón y que la otra persona está mal. Si un amigo verdadero te diera siempre la razón, ¿sería alguien realmente auténtico con nosotros? Entonces, ¿por qué se lo aceptamos de manera tan natural a una pantalla?
Esta validación constante y sin filtros tiene un lado oscuro: genera una dependencia silenciosa, ya que nos hace sentir bien constantemente sin obligarnos a cuestionar nuestros propios comportamientos. Al alimentarnos el ego, la IA puede volvernos menos tolerantes con los demás, rompiendo lazos con amigos , familiares o parejas en lugar de motivarnos a buscar el diálogo y la responsabilidad con nuestras relaciones. Nos encierra en nuestra propia perspectiva y elimina la incomodidad de la autocrítica, que es una pieza clave para madurar y crecer como personas.
Sin embargo, no todo es blanco o negro. Cuando se usa con criterio, la IA puede convertirse en un modelo interactivo que ofrece herramientas valiosas. Funciona muy bien para ensayar conversaciones difíciles (pidiéndole que simule ser otra persona para practicar sin enojarnos), para analizar un problema desde el punto de vista del otro para intentar entenderlo, o como un diario íntimo interactivo que ayuda a bajar a tierra los pensamientos cuando la mente es un caos. Por eso, la propuesta es usarla del mismo modo en que diseñamos una imagen con detalles específicos, cambiando la perspectiva de la instrucción: ¿Qué pasaría si en lugar de buscar su aprobación, le pedimos a la IA que actúe como un mediador neutral en una discusión ficticia? ¿Cómo cambiaría su respuesta y nuestra propia percepción del problema?
La IA no siente, no juzga y no se cansa, lo que la hace parecer un refugio seguro para abrirnos. Pero el gran desafío psicológico de nuestra era es entender que una línea de código puede darnos herramientas útiles, pero jamás podrá reemplazar el abrazo, el calor y la verdadera empatía de un ser humano. En conclusión, la Inteligencia Artificial es un recurso técnico increíble que sirve un montón para organizar ideas, ensayar escenarios o descargar tensiones inmediatas. Sin embargo, no debemos perder de vista lo humano de los vínculos. La empatía real va más allá de un texto bien redactado, implica conectar con el otro desde la presencia afectiva, el cuerpo y la mirada. Es este intercambio emocional, con sus imperfecciones y desacuerdos, el que, valida nuestro sufrimiento, nos hace madurar y genera la confianza necesaria para transformarnos. Los algoritmos pueden simular la escucha, pero recordar que nadie se salva solo, ya que en algún momento siempre necesitamos de otro.
Lic Mariana Belisle
A partir de una encuesta realizada a 27 personas, se obtuvieron resultados que permiten reflexionar sobre algunos hábitos, emociones y comportamientos relacionados con la salud mental.
En primer lugar, el 77,8% de los encuestados afirmó que suele procrastinar, lo que evidencia que postergar responsabilidades es un hábito frecuente entre los participantes. Esto lo consideramos como algo negativo, pero es un proceso que se puede tratar.
Por otro lado, el 33,3% reconoció haber utilizado alguna inteligencia artificial como herramienta de contención emocional, lo que refleja la presencia de estas tecnologías en la búsqueda de apoyo emocional. Es verdad que este porcentaje representa la minoría, pero igualmente es un dato bastante impactante
Uno de los resultados más significativos fue que el 77,8% manifestó haber atravesado alguna vez un proceso de ansiedad, lo que pone de relieve la importancia de hablar sobre el bienestar psicológico y promover espacios de acompañamiento.
Finalmente, el 70,4% expresó sentir rechazo a la sensación de estar sin hacer nada, lo que podría relacionarse con la necesidad constante de mantenerse ocupado o estimulado. Consideramos recomendable, ante esto, cambiar algunos hábitos que ayuden a reducir la necesidad de estar constantemente con un dispositivo electrónico.
En conclusión, los resultados muestran que, entre las personas encuestadas, son frecuentes la procrastinación, las experiencias de ansiedad y la incomodidad frente a la inactividad. Aunque esta muestra no representa a un gran número de personas, nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con el tiempo, la tecnología, las emociones y, especialmente, sobre la importancia de aprender a descansar y cuidar nuestra salud mental buscando ayuda profesional, o simplemente cambiando hábitos comunes en nuestro día a dia.
WORLD TOUR
Agradecimiento al Profesor Diego Albarracín
Voy a plantar un tomate y lo voy a regar. Y ese tomate va a crecer y se va a hacer así de grande. Entonces voy a tener un tomate grande, grande, que no va a entrar en el jardín y va a crecer y crecer y no va a caber en el comedor y en los cuartos y en la cocina. Y cuando mamá abra la heladera va a haber tomate. Y cuando mis hermanas abran la puerta del cuarto va a haber tomates. Y cuando papá venga los sábados y se encierre en el cuarto con mamá no van a poder entrar porque va a haber tomates y más tomates. Y al sábado siguiente, cuando papá vuelva a abrir la puerta para discutir con mamá y llorar y reír no va a encontrar a nadie porque lo único que va a haber va a ser tomates y tomates.
El tomate va a crecer y se va a extender por las calles, por las plazas, por los colectivos y los edificios. Y va a llegar hasta la Plaza de Mayo y en todos, en todos lados lo único que va a haber va a ser un tomate inmenso, inmenso que va a llegar hasta el río y no va a haber más río porque lo único que va a haber va a ser un tomate.
Y en las otras ciudades del mundo el tomate va a seguir creciendo y entonces el Papa y todos los presidentes no van a poder entrar en ningún lado porque el tomate va a ser tan grande que no va a caber en la tierra.
Nadie va a quedar porque el tomate va a seguir creciendo. Entonces la tierra va a ser chiquitita al lado del tomate grande, grande y lo único que va a quedar de todas las ciudades y de todos los continentes va a ser un globo terráqueo que no va a ocupar más espacio en el tomate gigante que un granito de arena en toda la playa.
Y yo voy a estar sola en el mundo del tomate. Toda la humanidad habrá desaparecido. Y ya no vendrá mi padre los días sábados a encerrarse con mi madre porque no habrá nadie en el nuevo universo del tomate.
Ni mis hermanas estarán en el tomate. Me voy a encerrar en una semilla del tomate con las hormigas, los sapos, todos los insectos y peces y viviremos felices en el mundo del tomate
Tampoco estará el novio de mi hermana que pisó un sendero de hormigas y mató a unas cuantas para burlarse de mí. Su castigo va a ser caer primero del mundo del tomate y ser comido por un sendero de hormigas para ser llevado a los laberintos del hormiguero.
El poder invencible del tomate hará zigzaguear (no, hará tambalear_) el universo. Pero yo controlaré el universo porque haré crecer el tomate para vengarme de la humanidad.
Inventaré un reino nuevo donde yo sea la princesa mayor y venga el príncipe durmiente que nacerá de una semilla de tomate. Y todos los animales nos rendirán homenaje y nos obedecerán. Las hormigas serán el cortejo real y nos construirán un castillo con muchos laberintos para perdernos con el príncipe en los caminos interiores hasta encontrar los hijos que sean herederos del universo del tomate.
Nadie más que yo conocerá los sectores encerrados en el reino del tomate (ni siquiera el príncipe durmiente), de este tomate que plantaré aquí, en este cantero_ del jardín donde hay un rosal, un limonero y otro rosal. Lo tapo con un poco de tierra y le echaré agua para que crezca, crezca y crezca. ¡Ah! no, primero lo abriré para sacar una semilla que me la guardaré en el bolsillo. Esa es la semilla de donde nacerá el príncipe durmiente.
Y ahora que planté un tomate destruiré los otros que mi mamá me mandó comprar en la feria para que nadie, nadie pueda plantar otro tomate y me alcance en mi vuelo por el universo.
Aplasto este tomate, y éste y éste. Los trituro y los desparramo por el jardín, los corto en pedacitos para que nadie iguale mis poderes mágicos.
—Deborah, ¿qué haces con esos tomates?
—Los destrozo, para que nadie se interponga en mi mundo.
—Pero ¿qué es eso? Traéme esos tomates para acá. ¡infierno, ahora vas a ver.
HUGO MARTINEZ DE LEON
(comic)
ME HACE FELIZ....