MALVINAS, LA HISTORIA DOCUMENTADA
Durante los años del gobierno del Proceso militar se lle- varon a cabo innumerables reuniones sin ningún resul- tado; fueron eslabones de un mismo fracaso.
Se produjo un incidente armado cuando un buque de la Armada Argentina disparó un tiro contra la cubierta del "Shackleton", que iba a hacer un trabajo de prospección.
Argentinos y británicos se reúnen en secreto en París con la inten ción de sentar las bases para proseguir las negociaciones.
La Armada Argentina comenzó a construir, bajo una estricta reser- va, un observatorio en la isla Thule, en el extremo austral de las islas Sandwich. El gobierno inglés pidió explicaciones y la Argenti- na respondió que era para realizar estudios científicos de manera provisoria. Después de intercambiar notas, Gran Bretaña presentó una protesta formal que se fue diluyendo con el tiempo. Esto hizo pensar más tarde en el "Plan Goa, diseñado por la Armada bajo la conducción de Emilio Eduardo Massera y con la dirección del capi- tán de navio Jorge Anaya. Estaba basado en la ocupación por parte de la India, en 1961, de la isla portuguesa de Goa y la ausencia casi total de reacción internacional; en él se contemplaban la ocupa- ción de las islas y el traslado de los kelpers a Montevideo.
El gobierno inglés envió a las Malvinas y a Buenos Aires al subse cretario Edward Rowlands, con el fin de tomar contacto con los kelpers y conocer hasta dónde ellos podían aceptar una politica de cooperación con la Argentina. El 15 de ese mes, tras un en- cuentro con el canciller Guzzetti, se estableció que las "conver- saciones" pasarían a tener rango de "negociaciones" y se acordó el intercambio de embajadores (no los habla desde la época de Isabel Perón).
Reunidas en Roma ambas delegaciones, los británicos hicieron ex presa mención de que "nada que sea inaceptable para los isleños puede ser aceptable para el gobierno británico.
Durante ese mismo mes, el secretario del Foreign Office. David Owen, presentó un informe a la Comisión de Defensa sobre la necesidad de llevar a cabo negociaciones serias de fondo para mantener entretenidos a los argentinos, ya que las islas eran mili tarmente indefendibles, salvo que se hiciera una enorme e inacep table inversión de recursos corrientes.
El Comité Conjunto de Inteligencia británico informó que un se gundo contingente naval argentino iba a desembarcar en la isla Sud Thule, en las Sandwich del Sur. Sin embargo, se juzgó que una intervención militar era poco probable y dependía de las nego ciaciones.
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