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PARA EL COMBATIENTES DE EL CENTRO DE EXSOLDADOS.
Este año, en que se cumplen 179 años del inicio del prolongado conflicto del Atlántico Sur y treinta de la Guerra de las Malvinas, Editorial Sudamericana revela los documentos políticos, militares y diplomáticos que condujeron a la Argentina a sobrellevar una guerra inter- nacional por la soberanía de las islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur. Aunque fue derrotada militar- mente tras 74 días de combates, la "cuestión de sobera- nía" sigue siendo tema de discusión en las Naciones Uni- das, la Organización de Estados Americanos y otros foros internacionales.
El 2 de abril de 1982 la Argentina recuperó militar- mente sus islas Malvinas, en un acto que fue calificado por el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte como "agresivo". A las pocas horas, la decisión castrense no fue calificada como "agresión" por el Consejo de Segu- ridad de las Naciones Unidas, pero sí se les exigió a las dos naciones "la cesación inmediata de las hostilidades" y al gobierno de facto de Leopoldo Fortunato Galtieri "la retirada inmediata" de sus tropas del archipiélago. A ren- glón seguido, la resolución 502 exhortó a los dos países a que hallaran "una solución diplomática a sus diferencias". Precisamente, a pesar de innumerables gestiones, el go- bierno de Buenos Aires nunca pudo percibir la solución diplomática que se aconsejaba en el Palacio de Cristal en Nueva York.
Pocos creyeron que los británicos, cuyas fuerzas ar- madas, especialmente la Royal Navy, se hallaban ante un proceso de achicamiento y transformación de roles, se- gún los requerimientos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN- de la que formaban parte esencial, iban a ser capaces de montar la expedición bé- lica más importante desde la Segunda Guerra Mundial, para intentar recuperar unas diminutas islas del otro lado del mundo. Pero eso fue precisamente lo que ocurrió, y lo hicieron, además, con el apoyo político y militar muy efectivo de su gran aliado y primera potencia militar del mundo, los Estados Unidos.
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A pesar de la asimetría de potencial, ambos contendientes (Argentina y Gran Bretaña) tuvieron a lo largo del conflicto armado similar número de bajas en el escenario terrestre. No así en la cuenta total, ya que el hundimiento del crucero ARA "General Belgrano" por parte del submarino nuclear HMS "Conqueror" desbalanceó el saldo en contra de la Argentina. En orden de importancia, los daños materiales sufridos por el Reino Unido en la contienda fueron muy superiores, destacándose el alto número de sus naves hundidas o puestas fuera de combate por la Fuerza Aérea y la Aviación Naval argentinas.
Como saldo de la experiencia bélica de la que fue la última gran guerra colonial del siglo XX, librada en la antesala de la Antártida por dos naciones con antiguos vínculos culturales y comer- ciales, cuyos pueblos están muy lejos de odiarse o de mantener diferencias raciales o religiosas, la industria internacional de las armas obtuvo importantes réditos. Pudieron probarse en el campo de batalla armamentos pertenecientes a la última horneada tecnológica, tales como los misiles aire-aire norteamericanos (AIML 9 Sidewinder) o los aire-mar franceses (AM 39 Exocet), que fueron estrellas, recíprocamente, de ambos bandos en este drama en el Atlántico Sur.
Malvinas, la historia documentada revela la guerra y sus laberintos políticos y diplomáticos, las causas y consecuencias que desató, y analiza todas las operaciones y batallas con información rigu- rosamente documentada. En los primeros dos tomos de la obra, se describe la situación del país y el mundo antes de la Guerra de las Malvinas. A continuación, comienzan el relato que hace la Junta Militar y el de otros protagonistas y testigos de la época sobre la Argentina y su universo a partir del quinto día de 1982. Saldrán a la luz vanas especulaciones y promesas sin sentido que sobrevo- laban ese año. A la guerra hay que hacerla alegremente, dijo en una oportunidad Domingo Faustino Sarmiento. Hubo rostros sonrientes que marcharon al campo de combate, según muestran algunas imágenes de entonces. La alegría duró poco y, luego del 14 de junio de 1982, la tristeza y la frustra- ción, manifestaciones del fracaso, invadieron el territorio argentino de Sur a Norte. "Creo que el futuro del Proceso va a comenzar este año", dijo el general de división (RE) Carlos Suárez Mason. El entonces poderoso jefe militar volvió a equivocarse. El gobierno que llevó al país a la guerra se derrumbó es- trepitosamente, y poco después retornaba la democracia. Está claro que esa no fue la intención con que pronunció sus palabras. Los documentos hablan.
De lo que trata Malvinas, la historia documentada es, precisamente, de la historia chica de esa re- cuperación, que, como veremos, transitó sobre un carril patriótico generalizado y con una finalidad espuria, no revelada: salvar el Proceso de Reorganización Nacional. Todo, en un mundo signado por la Guerra Fría que emitía innumerables mensajes, señales, alianzas que los jefes militares argentinos no supieron desentrañar correctamente.
Juan Bautista Yofre
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Malvinas, la historia antigua en el siglo XVI, El conflicte per la soberania de las Malvinas representa, desde el momento mismo de su descubrimiento, un punte importante en el enfrentamiento entre España e Inglaterra por el dominio de Europa y de las colonias, proble ma que se agudias hacia mediados del siglo siguiente, cuando el control económica del hemisferio occidental se consti huyo en el objetivo de las nuevas potencias maritimas, entre ellas, Holanda, Inglaterra y Francia.
Es levada a cabo por el francés Louis-Antoine de Bougainville, quien con esa finalidad crea la Compagnie de Saint-Malo ciudad bretona de cuyo puerto parte la expedición que funda Port Saint-Louis, en la actual isla Soledad España protesta y Luis XV reconoce la ilegalidad de la ocupación y ordena a Bougainville que se retire lo que se concreta en 1767-,a la vez que acuerda con España que el francés sea indemnizado por las inversiones realizadas
Las islas, bautizadas Malouines, en alusión al puerto de Saint-Malo, son llamadas Malvinas por los españoles.
Comandada por John Byron, su misión es efectuar "mejores reconocimientos en las islas Falkland y Pepys Byron explora parcialmente un islote (Trinidad), al que denomina Saunders, y toma posesión de este en nombre de Jorge III, a la vez que establece en él una base que bautiza Port Egmont, en el paraje que luego los españoles llamaron Puerto de la Cruzada.
1765 Inglaterra envía a las islas otra expedición
Al mando de John Mc Bride, tiene el objetivo especifico de ocuparias Este desembarca el 8 de enero de 1766 en la isla accidental, Gran Malvina -explorada en parte por Byron-, en lugar de hacerlo en Soledad, la isla oriental, donde estaba Bougainville, a quien da un plazo de seis meses para retirarse.
Que les Anglois noment aujourdhui ISLES DE FALKLAND
ISLAS MALVINAS - Jean Nicolas Bellin (1764). Célebre cartógrafo e iuge del Kio de la Plata, estrecho de Magallanes e islas Malvinas. En la presente
1766, 4 de octubre
España dicta una real cédula por la que declara a las islas dependencias de la Capitanía General
Francia traspasa a España las islas Malvinas. Inglaterra, establecida en el islote Saunders, no realiza ninguna reserva de su presunta soberanía.
de Buenos Aires.
Se nombra gobernador a Felipe Ruiz Puente. Port Saint-Louis se transforma en Puerto Soledad.
Si bien es imposible establecer quién fue su verdadero descubridor, el primer avistaje de las islas ocurrió durante el siglo XVI.
Esteban Gomez, con la nave "San Antonio, de la expedición española de Magallanes, es señalado como el descubridor de las isles en su viaje de regreso a Españia. Como resultado de ese acontecimiento estas comienzan a figurar en la cartografía de la época mapas de Pedro Reinel (1522-1523). Diego Rivero (1526-1527 y 1529), Islario de Santa Cruz (1541), Sebastián Gaboto (1544) Diego Gutiérrez (1561) y Bartolomé Olivos (1562).
Fuente HISTORIA DE LAS ISLAS MALVINAS ARGENTINAS de Maria Laura San Martino de Dromi
Richard Hawkins se adjudica el descubrimiento, pero no existen prueb de ello, y la cartografia inglesa de la época no las registra. Hasta el siglo XV Inglaterra no conocía a ciencia cierta l existencia de las Malvinas, que confund Richard Hawkins con unas hipotéticas islas Pepys.
John Davis, integrante de la segunda expedición inglesa de Cavendish, divisa las islas.
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de Pari de la marine francesa (1703-1772). Entre su copiosa producción figuran varias cartas cimiento de los ingleses en la isle Saunders, en el Puerto de la Cruzada a Puerto Erment.
Egobernador de Buenos Aires determina que no debe ser tolerado ningún esentamiento inglés en los territorios pertenecientes a la corona española y que, de comprobarse su existencia, se empleará la fuerza.
John Strong navega, sin desembarcar el canal que separa las dos islas mayores (San Carlos). Lo llama Falkland Sound; en honor del entonces tesorero de la Armada, vizconde de Falkland, nombre que lego tomo todo el grupo
Inglaterra decide enviar una expedición a 'descubrir las islas Malvinas y Pepys, pero desiste ante la resistencia de España. La expedición no tenia "intención de hacer ningún asiento en ninguna de dichas islas según las declaraciones inglesas. Esta renuncia constituye una prueba inequivoca del reconocimiento por parte de Inglaterra de los derechos de España sobre las islas
Durante el siglo XV nigeron con plenitud los titulos emanados de las bulas pontificias Dos de ellas-Inter caetera y Dudum si quidem-le adjudicaban a España todas aquellas islas y tierras firmes, encontradas y que se encuentren, descubiertas y que se descubran hacia el occidente y el mediodia, imaginando y trazando una linea..." que se fijaba a cien legas de la isla septentrional de las Azores, San Antonio, situada a trescientas sesenta legas al oeste de Lisboa. Según la historiadora Maria Laura San Martino de Dromi, en aquella época nadie impugno dichas bulas, las cuales comprendian las Malvinas, ya que estas se hallaban en la zona puesta bajo dominio español (1495). For lo tanto, España no necesitaba descubrir las islas para tener sobre ellas pleno derecho, cualquiera que fuese el descubridor
Se crea el Virreinato del Río de la Plata, que incluye las islas en la Gobernación de Buenos Aires.
Inglaterra abandona voluntariamente el islote Saunders (22 de mayo), llamado por entonces "isla de Falkland" (en singular), aunque deja una placa en la que hace constar su "exclusivo derecho y propiedad, la cual es llevada a Buenos Aires al año siguiente por el capitán Juan Pablo Callejas. Beresford la encontró en el archivo de la ciudad en ocasión de la primera invasión inglesa al Río de la Plata y actualmente está perdida. Londres no hizo manifestación alguna de reserva ni en 1775 ni en 1806.
Una expedición española, comandada por Juan Ignacio de Madariaga, expulsa del islote Saunders a la guarnición inglesa. Inglaterra efectúa un reclamo ante la Corte de Madrid, la que el 22 de enero del año siguiente acuerda la devolución de Puerto Egmont, a la vez que declara: "La restitución a su majestad británica del puerto y fuerte de Puerto Egmont no puede ni debe afectar, en modo alguno, la cuestión de derecho anterior de soberanía de las islas Malvinas, llamadas también Falkland: Inglaterra acepta esa declaración, y no rechaza la expresa reserva de soberanía sobre las islas que establece España. Cabe destacar que se habla de Puerto Egmont, no de las islas Malvinas en general. Puerto Soledad, ocupado por España, no mereció objeción ni reacción de Inglaterra.
En 1670, el Tratado de Madrid estableció que Gran Bretaña conser- varia "todas las tierras, islas, colonias y dominos Ique poseyeral en las Indias Occidentales, pero este reconocimiento de La soberania inglesa tenia como contrapart- da una clausula que estipulaba que los subditos de Gran Bretaña no dingran su comercio ni navegarán a los puertos o lugares que el Rey Catolico tiene en la dicha india, ni comerciarán con ellos
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La Argentina y las islas:
De la Revolución de Mayo a la ocupación británica
Las Provincias Unidas del Río de la Plata heredaron de España los derechos de posesión sobre los territorios del ex Virreinato, entre los que estaban las Malvinas. La necesidad de consolidar los logros de la Revolución de Mayo llevó a que en esa etapa no se pudiera considerar -por su ubicación geográfica- la presencia en las Malvinas. A pesar de ello, a partir de 1813 se comenzó a expedir autorizaciones a particulares para realizar actividades en ellas, así como para levantar instalaciones, y, más adelante, se procedió a nombrar distintas autoridades que representaran al gobierno.
La legislatura bonaerense sanciona la ley de pesca, a instancias del teniente coronel Gabriel de la Oyuela, comandante politico y militar de Patagones, quien alertaba sobre la depredación de la fauna por parte de los pesqueros extranjeros, los cuales, a partir de la vigencia de esta norma legal, debían pagar 6 pesos por tonelada de productos fruto de pesca y caza, medida que era resistida por estos. También se estimulaba la radicación en la región mediante el pago de derechos tributarios menores o pesca exenta de gravámenes. A esta ley se sumaron los decretos del 15 de enero de 1822 y del 22 de octubre de 1829; este último prohibía la pesca de anfibios en las costas y pueblos de Patagones.
Se autoriza a Enrique Torres para que, en el bergantin "El Rastrero, de bandera inglesa, se traslade al Sur para dedicarse a la caza de lobos marinos en las Malvinas y las costas continentales.
El gobierno encomienda a David Jewett, comandante de la "Heroina, tomar posesión de las islas, misión que lleva a cabo el 6 de noviembre de ese año, cuando enarbola el pabellón nacional en Puerto Soledad. Fue remplazado al año siguiente por el teniente coronel Guillermo Mason.
Luis Vernet (procedente de Hamburgo) y Jorge Pacheco (de Buenos Aires) hacen una petic gobierno para que les otorgue el derecho explotación de carnes, cueros y ganado v en la Gran Malvina, y ofrecen, como contra da, tomar a su cargo el mantenimiento de instalaciones, las cuales -a su requerimient estarían a disposición de las autoridades C días después, el 28, el gobierno de Rivadavia accede a ello por medio de un decreto. Unos a más tarde, otro decreto-del 5 de enero de 1828 otorga a Pacheco las tierras de la parte sudeste d dicha isla y a Vernet los eriales de las islas Soleda de los Estados. A su vez, este debería establece plazo de tres años, una colonia. Para fomentar s poblamiento se concede franquicias a quienes s
La expedición arriba Puerto Sided yame la trope y los habitares Mestiver asumio le Comandancie pero poco después el 30 de noviem bre munió en un motin de los penados confinados en le isle Pinedo ausente en misión de patrullaje sofos la 1832, 10 de septiembre.
Por medio de un decreto se nombro coman dante civil y militar interino del territorio insular al sargento mayor de artilleria Eneban Mestiver a la vez que se dispuso enviar al archipiélago la corbeta "Sarand bajo el comando de José M.de Pinedo con instructio nes de resistir una eventual invasión y de fomentar la agricultura
Tres goletas norteamericanas amie Superior y man fueron capturades por cazar focas sin acataracts de autoridades la primera de ellas fue conducida a Buenas nem dio lugar a una crisis diplomatica con los Estados Unidos Sucorou en Buenos Aires Jorge Sacum mando la coberta eingent.de la marina de ese pas a tomar las sed Su comandame Suncan desembarco en las Malvinas y ademas de apresar a respons bles de la incautacion de las goletas destruys as epfications o apoden desimacén y de los cuento y antibda Wonders.dorde bend a los prisioneros en febrers de 1822 Era de ads quedaron veinticinco poblationes Wemen salichs recuros agres par
Egobiem argentino promulgo un decreto Que create la Comandancia Politica y Militar de la Malvines.com juradicción sobre les ses adyacentes al cabo de Homos Al frente de ella-con sede en la isla Soledad-se namibig Martin Rodriguez y como comandant puincy millia
La posesión de las Malvinas por las entonces Pro- vincias Unidas se extiende desde el 25 mayo de 1810 hasta el 2 de enero de 1833, fecha en la que Inglaterra las toma por la fuerza. Hasta el 2 de abril de 1982 transcurrieron casi 150 años de reclamos diplomáticos.
El 15 de agosto de 1947 se inició la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente. La delegación argentina estaba presidida por el canciller Juan Atilio Bramuglia y la estadounidense, por el general George Marshall. En el marco de dicha conferencia, se estableció una "zona de seguridad" frente a la posible intervención de potencias extrahemisféricas. Como condición para adherir al tratado, la Argentina exigió la inclusión en dicha zona de las islas Malvinas y la Antártida. La propuesta argentina fue aceptada.
La controversia de soberanía sobre las Orcadas del Sur, las Shetland del Sur y la parte pertinente del territorio antártico queda encuadra- da dentro de los términos del artículo cuarto de este tratado, mien- tras que la soberanía sobre las Georgias del Sur, las Sandwich del Sury las Malvinas es-hasta hoy-motivo de disputa con el Reino Unido, en lo que se conoce como la "Cuestión de las islas Malvinas
El alegato de José María Ruda ante la Asamblea General de las Na- ciones Unidas dio lugar a que ese organismo recomendara a los gobiernos involucrados -Resolución 2065 del 16 de diciembre de 1965- iniciar negociaciones bilaterales con la finalidad de encontrar una solución pacifica.
El gobierno argentino invitó al británico a entablar negociaciones y, en enero de 1966, Michael Stewart, secretario de Asuntos Extranjeros del Reino Unido, visitó la Argentina, lo que posibilitó la realización de reuniones con el canciller Zavala Ortiz.
En julio de 1966 tuvo lugar en Londres la primera rueda de ne- gociaciones, sin que el Reino Unido estableciera condiciones previas. Pocos meses después -entre noviembre y diciembre-, en la misma ciudad, se llevó a cabo una segunda ronda, oportunidad en que los británicos propusieron mejorar las comunicaciones entre las Malvi- nas y el territorio continental argentino y, por primera vez, estuvieron dispuestos a acordar una "transferencia de soberania
1967: Memorandum de entendimiento Durante este año surgieron los primeros proyectos de acuerdo. En septiembre, ambos cancilleres se reunieron en Nueva York y se avanzó en la redacción del Memorandum de entendimiento, que reci- bió el consenso de las dos partes en agosto de 1968 y que sería puesto a consideración de los dos gobiernos para su aprobación final.
Se inicia el derrumbe del Proceso Militar
En este año se encaró el problema desde un nuevo ángulo, enfocado a lograr un consenso sobre medidas prácticas de comunicaciones. al mismo tiempo que se formulaban reservas sobre las respectivas posiciones en materia de soberanía. Como resultado, se acordó la Declaración conjunta sobre comunicaciones entre las islas Malvinas y el territorio continental argentino del 1° de julio de 1971.
1972-1973 y 1976: Asamblea General de las Naciones Unidas
A fines de 1972, la Argentina insistió para que en las próximas conver- saciones se incluyese la cuestión de la soberanía. En esta ocasión, así como durante los contactos del año siguiente, Londres actuó de forma evasiva. Frente a ello, la Argentina llevó adelante una intensa acción di- plomática en el campo internacional, que condujo a que en diciembre de 1973 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara la Resolución 3160 (XXVIII) por amplia mayoría de votos -y sin ninguno en contra-. En ella se reconocían "los continuos esfuerzos realizados por el gobierno argentino" y se declaraba "la necesidad de que se aceleren las negociaciones previstas en la Resolución 2065 (XX)....
A fines de este año, la Asamblea General de las Naciones Unidas, con un único voto en contra -del Reino Unido-, aprobó la Resolu- ción 31/49 (XXXI), que reiteraba el reconocimiento de los "continuos esfuerzos" argentinos para "facilitar el proceso de descolonización y promover el bienestar de la población de las islas".
Año 1975. El monumento del esqueleto de ballena ubicado enfrente de la plaza en Puerto Argentino conmemora los cien años de la ocupación británica en las islas Malvinas. En segundo plano se encuentra la catedral anglicana. Si bien para esta época existía la posibilidad de solucionar el diferendo sobre la soberanía de las islas Malvinas, los 1.800 isleños no estaban interesados en que pasara a la Argentina.
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Durante los años del gobierno del Proceso militar se lle- varon a cabo innumerables reuniones sin ningún resul- tado; fueron eslabones de un mismo fracaso.
Se produjo un incidente armado cuando un buque de la Armada Argentina disparó un tiro contra la cubierta del "Shackleton", que iba a hacer un trabajo de prospección.
Argentinos y británicos se reúnen en secreto en París con la inten ción de sentar las bases para proseguir las negociaciones.
La Armada Argentina comenzó a construir, bajo una estricta reser- va, un observatorio en la isla Thule, en el extremo austral de las islas Sandwich. El gobierno inglés pidió explicaciones y la Argenti- na respondió que era para realizar estudios científicos de manera provisoria. Después de intercambiar notas, Gran Bretaña presentó una protesta formal que se fue diluyendo con el tiempo. Esto hizo pensar más tarde en el "Plan Goa, diseñado por la Armada bajo la conducción de Emilio Eduardo Massera y con la dirección del capi- tán de navio Jorge Anaya. Estaba basado en la ocupación por parte de la India, en 1961, de la isla portuguesa de Goa y la ausencia casi total de reacción internacional; en él se contemplaban la ocupa- ción de las islas y el traslado de los kelpers a Montevideo.
El gobierno inglés envió a las Malvinas y a Buenos Aires al subse cretario Edward Rowlands, con el fin de tomar contacto con los kelpers y conocer hasta dónde ellos podían aceptar una politica de cooperación con la Argentina. El 15 de ese mes, tras un en- cuentro con el canciller Guzzetti, se estableció que las "conver- saciones" pasarían a tener rango de "negociaciones" y se acordó el intercambio de embajadores (no los habla desde la época de Isabel Perón).
Reunidas en Roma ambas delegaciones, los británicos hicieron ex presa mención de que "nada que sea inaceptable para los isleños puede ser aceptable para el gobierno británico.
Durante ese mismo mes, el secretario del Foreign Office. David Owen, presentó un informe a la Comisión de Defensa sobre la necesidad de llevar a cabo negociaciones serias de fondo para mantener entretenidos a los argentinos, ya que las islas eran mili tarmente indefendibles, salvo que se hiciera una enorme e inacep table inversión de recursos corrientes.
El Comité Conjunto de Inteligencia británico informó que un se gundo contingente naval argentino iba a desembarcar en la isla Sud Thule, en las Sandwich del Sur. Sin embargo, se juzgó que una intervención militar era poco probable y dependía de las nego ciaciones.
Casa de Gobier
En elle vive y tre gobernador br
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21 de diciembre decide desplezer una fuerza para mostrar una presencia inglesa s en la zone Como apoyo e les negociaciones diplomáticas quran realizar, se enviaron al Atlántico Sur dos fragetes y el submarino nuclear HMS "Dreadnought
selegaciones de la Argentine y el Reino Unido reanudan les ne gone, Según una fuente británice, propusieron una mayor pensante argentine en la explotación de petróleo y pesca, a ambio de que los islefios continuaran siendo británicos. La misma tesor que ellos los argentinos quieren el símbolo, no la sus- wwwbandsu vez los kelpers no aceptan una adminis-
Se Londres se liege al convencimiento de que no es conve- sente mantener una presencia naval en el Atlántico Sur, conside ando e as costo que insume (180 millones de libras anuales). Como atenative se estudia la conformación de una fuerza de contingencs, disponible para el caso de dificultad
Sedo o tensión del Beagle, Allara y Rowlands anunciaron grogo de cooperación cientifica en las Georgias andwich de Sur. Otra vez, fue rechazado por los kelpers.
Se inicia el derrumbe del Proceso Militar
Nicholas Ridley, que había sido designado como subsecretario de Asuntos Latinoamericanos con la llegada de Margaret Thatcher al gobierno, viajó a Buenos Aires y el 12 se entrevistó con el subse- cretario Carlos Cavándoli.
El funcionario británico visitó Puerto Argentino. En Malvinas obser- varía el estado de irrealidad en que vivían los isleños. Alli discutió con ellos sobre las ventajas de la cooperación con la Argentina, aunque aclaró que ninguna solución sería posible sin un visto bue- no de los kelpers.
Lord Carrington, secretario del Foreign Office, presentó a Margaret Thatcher y al Comité de Defensa un memorándum que recomen- daba las conversaciones entre diplomáticos con el fin de explorar soluciones politicas y económicas "sin compromisos y sin apurar el asunto. También advirtió que la Argentina podia ocupar militar- mente las islas y que tenía capacidad para hacerlo. El informe con- tiene tres opciones:
La "fortaleza Falklands"
Negociaciones sin concesión de soberanía.
• Negociaciones sustanciales respecto de la soberanía.
Peter Alexander Rupert Carrington, ministro de Asuntos Exteriores entre 1979 y 1982. Luego de la ocupación argentina de las Malvinas renunció. Durante 1984-1988 fue secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
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En medio de las corridas cambia rias en el microcentro y las espe- culaciones en torno a los integrantes del futuro gabinete de Roberto Viola, el domingo 22 de febrero de 1981 debutó en la cancha de Boca uno de los jugadores más importantes que dio el fútbol argentino: Diego Armando Maradona. El pase de Argentinos Juniors a Boca alcanzó el record de cuatro millones de dólares por el préstamo y otros cuatro por el pase definitivo. Tenía 21 años y estaría acompañado por otras es-
Roberto Mouzo. El director técnico estaba al nivel de las constelaciones en la cancha: era el legendario Silvio Marzolini.
personas están sufriendo las consecuencias" del critico momento. El em- presario adelantó que a partir del jueves y viernes siguientes los obreros El sábado 15 de agosto de 1981, no trabajarían, aunque cobrarían sus Boca dio la vuelta olimpica con Diego Maradona, que se consagró goleador del Metropolitano. Con la devalua- ción y la inseguridad cambiaría era imposible mantenerlo en el plantel.
sueldos: "No solamente no se pue- de producir en la Argentina, sino en cualquier parte del mundo. Ningún negocio lícito es tan rentable como para poder afrontar un costo del di-
Al año siguiente, fue vendido al Bar- nero del 11 por ciento mensual".
celona de España. No era el club de la Ribera el único que enfrentaba serios problemas en esos momentos. El 16, trellas, como Miguel Angel Brindisi los diarios publicaron unas declara- (el arquitecto del triunfo), Marcelo clones del presidente de la firma au-
Trobbiani, Hugo Gatti, Oscar Ruggeri, el "Chino" Benitez, el "Tano" Pernía y tomotriz Ford Motor Argentina, que señalaba que "alrededor de 1.200.000
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MALVINAS, LA HISTORIA DOCUMENTADA
El rearme argentino de fines de la década del setenta nanalista militar argentino, cuyas opiniones le redo que el adiestramiento (no el coraje) de sus soldados-en su ma-
Un escribio un documenta de paso en que sostenia que un yorla conscriptos, salvo excepciones, era de regular para abaja
Ematerial estratégico necesario para mantener en operación las unidades de las distintas fuerzas fue sbjeto de una intensa búsqueda en mercados internacionales, ya que el embargo impuesto por los Estados Unidos dificultate las adquisiciones En la de le brigade V. con un despliegue de bombas y cuterie de su armamento habitual
Super Etendard de construcción francese, que ataco al destructur británico "Sheffield el de mayo de 1982 con misiles Exocet pais debe prepararse durante largos años para la eventualidad de una guerra, la que -en la modernidad- suele ser muy breve. Setenta años para siete dias es el titulo de la obra, y su autor, ya fallecido, el teniente coronel (R) Néstor Cruces. En ella se destaca que cuando se produce el conflicto ya no hay tiempo para nada, y si hay que combatir, habrá que hacerlo con aquello de lo que se disponga.
Se puede decir que, para el enfrentamiento por las islas Malvi- nas, en lo militar, las fuerzas argentinas sí tenían alguna reserva de armamentos y logistica disponible. Y eso obedeció a dos causas:
1) A que históricamente, y más allá de toda otra considera- ción politica, las estadísticas demuestran que los gobiernos mili- tares siempre han gastado más en defensa que los democráticos.
2) El particular momento histórico que se vivía, puesto que la reciente casi guerra con el vecino Chile en 1978 había puesto su acento en las compras de material bélico, así como en la repo- tenciación y modernización del existente en los arsenales de las Fuerzas Armadas
Con respecto a los militares argentinos que fueron a Mal- vinas, faltos de experiencia real de combate en más de un siglo, tenían diversos grados de preparación profesional, y es reconoci
Esta última calificación era especialmente válida para el Ejército, cuyo sistema de reclutamiento dependia básicamente de la incor- poración anual al servicio militar obligatorio.
La Armada, por su parte, enrolaba a los conscriptos para su instrucción y formación por un período de dos años, lo que les brindaba mayores posibilidades de preparación para el combate. En cuanto a la Fuerza Aérea -la más joven de las armas, y la que tuvo su verdadero bautismo de fuego precisamente en Malvinas-, si bien seguía luchando por modernizar su equipamiento, era sin dudas la de más alto nivel profesional, en especial sus pilotos de combate. Ellos (y lo mismo puede decirse de los de la aviación naval) podían disponer del material en uso para un entrenamiento intensivo, porque aquel se componía de elementos relativamente pequeños. Para el tiempo en que se desató la guerra, constituian un abigarrado lote de jóvenes capacitados, como lo demostrarian luego, a la hora de la verdad, en el combate. Es cierto que el precio que pagaron en bajas fue decididamente elevado, pero, como se verá más adelante, el daño causado al enemigo por la combina ción Fuerza Aérea - aviación naval fue impresionante.
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E Barcos para la Armada siempo que demanda la construcción de una nave de gue- ma hizo que muchas de las involucradas en los planes de pamiento de la Armada Argentina no entraran en servicio hasta después del conflicto de Malvinas. Pero en los años previos se hicieron compras con ritmo acelerado
El Pan Nacional de Construcciones Navales de la Armada, del 26 de enero de 1979, prevela un ambiciosa repotenciación de la Fuerza que como todo emprendimiento de esa magnitud, re- quera un margen de tiempo considerable. Así es como la mayoría de las unidades involucradas no estuvo lista antes de la Guerra de las Malvinas y fue entregada a partir de 1983, cuando la Argenti- na ya recuperaba la democracia.
Esto es muy cierto especialmente en lo referido al conjunto de fraguetas clane Meko 360 y las corbetas Meko 140. Las prime- de diseño y construcción alemanes, y las otras, también di-
Dia de las preciadas adquisiciones realizadas por la Armada a década del setenta como parte de sus planes de ree- fueron los tradicionales elementos de desembarco Boques y lanchas especiales de los vehiculos de origen norte- aericano de la serie LUT Landing Vehicle Transport).
Preparativos de guerra
La fragata de la clase 42 ARA "Santisima Trinidad", de actuación en la operación del 2 de abril de 1982 en Malvinas, fue terminada en Rio Santiago luego de sufrir un atentado terrorista en 1975.
señadas en Alemania, pero realizadas en los astilleros nacionales de Río Santiago. De acuerdo con las previsiones de transferencia tecnológica del convenio con la RFA, se incluían también cuatro modernos submarinos de tipo convencional y la instalación de un astillero especialmente dedicado a la construcción y manteni- miento de sumergibles de proyección oceánica Thyssen 1700.
Si bien hacia unos años se utilizaba el método de construcción modular en la fabricación de buques de guerra, el sistema Meko era toda una novedad en los albores de la década de los 80. Este ingenio se basa en la modularidad de sus sistemas, que daban la ventaja de quitar y poner de manera individual los containers o módulos que constituyen parte del barco, con su correspondiente sistema de armas, sin tener que entrar la nave en un dique seco
La serie LVT7A1, especificamente, de que disponia la Infanteria de Marina argentina, y que emplearia la primera ola de desembarco en las Malvinas, era una versión mejorada de los vehiculos anf- blos de asalto creados para el Cuerpo de Infanteria de Marina de los Estados Unidos y constituía lo más actualizado en su género. Además, fue objeto de un cuidado mantenimiento y una comple ta puesta a punto para la operación del 2 de abril de 1982.
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La desconfianza hacia Chile levó a los los mandos militares a acelerar una suerte de rearme del país, asignando mayor presupuesto a la compra de armamentos. Diversas comisiones de las Fuerzas Armadas exploraron las posibilidades de adquirir in- sumos por un lado y reemplazos por el otro. Pero, por firme que fuera esta decisión, se hizo muy difícil conseguir que los fabrican- tes de material bélico obtuvieran autorización de sus respectivos gobiernos para venderles. La condición de gobierno no democrá- tico y las numerosas denuncias de organismos de derechos huma- nos fueron determinantes para trabar más de una gestión. Uno de los principales obstáculos lo constituyó la administración del presidente norteamericano James Earl Carter, quien estableció un bloqueo total a la venta de insumos bélicos a países goberna- dos por dictaduras. Y fue en aquel tiempo cuando se le presentó al Estado de Israel la oportunidad de incrementar su comercio y mejorar su balanza de pagos con la Argentina, que hasta ese mo- mento registraba un saldo negativo. Es así como, precisamente en los años previos al conflicto del Atlántico Sur, la opción israelí se convirtió en la adoptada por los militares argentinos.
Entre las compras más destacadas figuran los aviones MV Dagger, una realización de la Israeli Air Industries-IAI-derivada del modelo francés Mirage, máquina que la Fuerza Aérea Argenti- na ya conocía y operaba con muy buen rendimiento. El cierre de la provisión norteamericana había dejado también sin repuestos ni actualizaciones a la línea de aparatos Skyhawk que poseían tanto la aviación militar como la naval argentinas, y fue también de origen israeli el abastecimiento de diversos insumos muy necesa- rios. Tal el caso de la munición de calibre 30 mm para los cañones Hispano de dichos aviones, así como de los misiles aire-aire que necesitaban. Los aviadores argentinos buscaban los Sidewinder fabricados en Estados Unidos, pero como estos les estaban veda- dos por la Enmienda Humprey-Kennedy, la opción se constituyó en los Shafrir israelíes, que sí se podían vender a países donde gobernaban dictaduras militares.
El bloqueo de Washington le permitió a Israel vender no solo a la Argentina, sino también a Chile, Perú, El Salvador, Nicara gua, Brasil y Honduras, entre otras naciones. En el caso argentino, en ocasión de la Guerra de las Malvinas, el gobierno encabezado por Leopoldo Fortunato Galtieri se quedó con el 12 por ciento de las ventas del Estado judío al mundo entero y con el 40 por ciento de las colocaciones en América Latina. Estas cifras y un detallado balance de las ventas se revelan en el documentado informe de Hernán Dobry para su libro Operación Israel, publicado en Buenos Aires en junio de 2011.
La compra a Francia del sistema de armas avión Super Éten- dard- misil Exocet no fue entonces un hecho aislado. Su incorpo ración acelerada y su puesta a punto ya en la misma Guerra de las Malvinas fueron un verdadero alarde del talento y la capacidad de improvisación de los técnicos argentinos. Reconocidas virtu- des ambas, pero que, en un contexto desorganizado, no alcanzan para ganar guerras.
Un eficaz Dagger de la Fuerza Aérea Argentina, aviones de construcción israelí que combatieron sobre Malvinas. Es un diseño original del Mirage V francés, modificado.
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En este tomo:
MALVINAS
A treinta años de la última gran guerra colonial del siglo XX, esta colección revela todos los detalles del conflicto, y sus laberintos políticos y diplomáticos, las causas y consecuencias que desató, y analiza todas las operaciones y batallas con información rigurosamente documentada.
Malvinas, la historia documentada trata sobre la historia chica de la recuperación de las islas, una recuperación que transitó sobre un carril patriótico generalizado y con una finalidad espuria, no revelada: salvar el Proceso de Reorganización Nacional. Todo, en un mundo signado por la Guerra Fría que emitía innumerables mensajes, señales, alianzas que los jefes militares argentinos no supieron desentrañar correctamente. Juan B. Yofre
Los derechos argentinos en las Malvinas.
Los temas que interesaban al mundo en 1981. El eclipse del comunismo. La Santa Alianza y la "cuestión polaca". La guerra en Centroamérica.
El gobierno de Roberto Eduardo Viola. Un régimen militar que imaginaba permanecer once años más en el poder y queda al borde del derrumbe. El rearme argentino a fines de los setenta.
SBN 978-950 07-3841-5
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