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Religion & Spirituality

El Crsiano 1°

By jorge campana

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https://covver.com/magazine/jorgecampana50/el-crsiano-1
Published
Oct 4, 2026
Pages
16
Language
Spanish

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  • Edicion 1- Noviembre /1- 2024EL CRISTIANO Mientras esperamos que vuelva el Maestro
  • Page 3Ser santo significa ser «puro, consagrado, separado para Dios». Dios llama a sus hijos a vivir una vida de santidad la cual es posible gracias a la obra de Jesucristo. Él entregó su vida por nosotros para purificarnos y hacernos santos (Efesios 5:25-27). Pidamos a Dios que nos ayude a vivir en santidad. Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:9) Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:1-2) Escoger vivir en santidad es parte de nuestra adoración a Dios. Agradamos a Dios y alegramos su corazón cuando todo lo que hacemos, decimos o pensamos le glorifica a él. Nos sometemos a Dios y nos apartamos del pecado por amor y porque ese es el deseo de Dios para nosotros. Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo». (1 Pedro 1:15-16) Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación. (2 Corintios 7:1) PAG 2
  • Page 4Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14) ... así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. (Efesios 5:25b-27) Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad. (Juan 17:17) En la Palabra de Dios encontramos guía y dirección para vivir la vida de santidad. Mientras más nos acercamos a Dios, más crecerá nuestro deseo de agradarle y de vivir conforme a su voluntad. Llenándonos de él y de su Palabra, nos será más fácil rechazar las cosas que no le agradan. Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad. (1 Tesalonicenses 4:7) La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa. (1 Tesalonicenses 4:3-4) Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes. Que los fortalezca interiormente para que, cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus santos, la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios y Padre. (1 Tesalonicenses 3:12-13) Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual, ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios. (Efesios 5:3) Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. (Efesios 4:22-24) Nadie es santo como el Señor; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él! (1 Samuel 2:2) Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno. (Salmo 139:23-24) Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo. (2 Timoteo 1:9) ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? (1 Corintios 3:16) Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo. (1 Corintios 3:17) Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a la santidad. (Romanos 6:19) Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna. (Romanos 6:22) Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto. (Mateo 5:48) PAG 3
  • Page 5Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano. (Filipenses 2:14-16) Habrá allí una calzada que será llamada Camino de santidad. No viajarán por ella los impuros, ni transitarán por ella los necios; será solo para los que siguen el camino. (Isaías 35:8) «Salgan de en medio de ellos y apártense. No toquen nada impuro, y yo los recibiré». «Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso». (2 Corintios 6:17-18) Todo el que tiene esta esperanza en Cristo se purifica a sí mismo, así como él es puro. (1 Juan 3:3) Deja que el malo siga haciendo el mal y que el vil siga envileciéndose; deja que el justo siga practicando la justicia y que el santo siga santificándose. (Apocalipsis 22:11) Así lo juró a Abraham nuestro padre: nos concedió que fuéramos libres del temor, al rescatarnos del poder de nuestros enemigos, para que le sirviéramos con santidad y justicia, viviendo en su presencia todos nuestros días. (Lucas 1:73-75) En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. (Hebreos 12:10) Yo soy el Señor su Dios, así que santifíquense y manténganse santos, porque yo soy santo. No se hagan impuros por causa de los animales que se arrastran. (Levítico 11:44) Sean ustedes santos, porque yo, el Señor, soy santo, y los he distinguido entre las demás naciones, para que sean míos. (Levítico 20:26) Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones. Aunque toda la tierra me pertenece, ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. (Éxodo 19:5-6) El Señor le ordenó a Moisés que hablara con toda la asamblea de los israelitas y les dijera: «Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo. (Levítico 19:1-2) ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. (Salmo 119:9) Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso. Vive en mi presencia y sé intachable. (Génesis 17:1) PAG 4
  • Sermin #2002Volume 34 Ser#2002 Palpito del Tabernieslo Metropolitano
  • Sermin #2002Volume 34 Sermin #2002
  • Page 8S2002 El Secreto dd Poder de la Oración den que está sentado a la diestra de Dios, y sepan que "juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestia- les. Yo veo de manera muy clara por qué la rama obtiene todo lo que necesita mientras permanece en el tronco, pues todo lo que necesita se encuentra anticipadamente en el tronco, y está colocado allí para dar- selo a la rama. ¿Qué cosa adicional a lo que el tronco puede suminis- trarle necesita el pámpano? Si necesitara más no podría obtenerlo; pues no tiene otros medios de vida excepto sorber su vida del tronco. Oh, mi precioso Señor, si yo necesito algo que no está en Ti, deseo en- tonces estar siempre sin eso. Yo deseo que se me niegue cualquier de- seo que se desvie de Ti. Pero si el cumplimiento de mi deseo ya está en Ti para mí, ¿por qué habría de ir a otra parte? Tú eres mi todo; ¿dónde más deberia buscar?
  • Page 9El MANDATO DE JESÚS FUE CLARO... “ID POR TODO EL MUNDO Y PREDICAD EL EVANGELIO A TODA CRIATURA” POR Jorge L. Campana
  • TestimoniosTestimoniosTestimoniosAna Ysabel Opez Venezuela Les bendigo bajo la bendición del padre hijo y espíritu santo. Aunque conocía a Cristo desde niña, desde los 7 años, fue hasta el año 2007 en que le recibí en mi corazón ya como adulta pues, porque en mi niñez aunque mi padre no nos permitían asistir a la iglesia cristiana una vecina nos llevaba a escondidas cada oportunidad que tenia, pero si mi padre lo descubría la paliza que nos daba hay santo.... A todas estas, desde los 5 años mi padre nos metió en la santería por medio de una doctrina llamada espirita cristiana que hacen creer que sirven a Jesucristo pero en realidad es santería pura... yo viví atada a este mundo hasta el año 2007, en el cual el Señor abrió mis ojos y me mostró que a quien le servía no era a el.. aunque llegué a ese mundo a los 5 años, fue hasta mis 27 años en el cual, en medio del proceso, el Señor me mostró ellos hicieron que yo prestara mi cuerpo para que sus demonios se apoderaran de mi, me decían que si no lo hacia perdería mi hogar, mis hijos mis estudios todo. y yo cedí, en el año 2007 perdí todo eso, el que era mi compañero en ese año me abandonó, me quito mis hijos, mi casa, todo. Yo empecé a clamarle a Dios y le decía :Señor, pero si tu me dijiste que si yo te servía nada de esto pasaría y entonces porqué me fallaste..? . y fue allí donde escuché su voz por primera vez diciéndome, a quien le estas sirviendo no es a mi sino a principados a demonios, y pude ver todo ese ese mundo donde estaba metida, y ver como le daba permiso a esos demonios para que usaran mi cuerpo.. pero aquella tarde, escuche la voz del todopoderoso, y tomé todo ese altar que tenia una cruz que llevaba en el pecho, un cordón que tenia en la cintura contras toda plegaria todo un traje blanco y zapatos blanco que usaba todo lo quemé, recuerdo que aquella tarde mi abuela casi mete las manos en esa candela y me decía: Dios te va a castigar y le dije: no abuela, el me esta libertando, son demonios abuela, demonios, no es Jesús al que le servíamos. y desde aquel día, empecé el camino del señor, han sido muchas cosas las que he pasado a lo largo de estos años, pero lo importante es que a pesar de todo el ataque que he tenido y todo lo que han tratado de hacer para apartarme de DIOS aquí he permanecido, firme y hasta que Cristo venga... amen amen Esther Diaz Colombia Fui criada en un hogar cristiano, sin embargo al hacerme jovencita tomé mi propio camino conforme al mundo, sin embargo dentro de mi habia un profundo anhelo de Dios, así que cuando tenia 24 años en un viaje que realicé a otra ciudad huyendo de una situación emocional dolorosa llegué donde unos parientes creyentes quienes me llevaron a la iglesia, y allí con profunda convicción tuve un encuentro con mi salvador, y allí le entregué mi vida para siempre hace 38 años.
  • Page 11PAG 10
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  • Guía práctica de IglesiasDías y clases de cultos, direcciones, teléfonos Esta guía fue extraida con datos recogidos de Internet. Si usted nota algún cambio o diferencia con la realidad, le rogamos que se comunique con nosotros para corregir dicha influencia en el dato. Si su Iglesia no aparece en esta guía, comuniquese para agregarla. Dios lo Bendiga!!!!
  • Villa AlbertinaVisión de Fe : Mier 19hs Reu General / Dom 18hs Reu General Iparraguirre 2845 Colectivos 188(1) 117 - 2838(B1-B2) - 532 - 145 Ministerio Usted Decide : Mier 18hs Reu Oración / Sab 19hs Reu General / Dom 18hs Reu General Bidasoa 249 Colectivos 188(1) - 117 - 283(B1-B2) - 532 - 145 Teléfono
  • Page 16Revista Cristiana - Edicion 10- Editada y producida por Canva.- Bajo Licensia Grp CampanaMartinez. Produccion; Flo Campana Direccion y Edicion General; Jorge Campana Correccion y supervicion; Poaol Martinez Miembros de la Iglesia “Manantial de Vida” F.J.Lagos 2244 pastor Eduardo Semeniuk. Contactos; [email protected] - [email protected]
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Sermin #2002

Volume 34

Sermin #2002

Volume 34

El Secreto del Poder de la lo que yo quisiera, y recibirlo. El hombre que prevalece en la oración es quien puede predicar exitosamente, pues puede prevalecer ante los hombres por Dios cuando ya ha prevalecido ante Dios por los hom- bres. Este es el hombre que puede enfrentar las dificultades del cami- no de la vida; pues, ¿qué lo puede desconcertar cuando puede llevarlo todo delante de Dios en oración? Un hombre así o una mujer así en una iglesia, valen más que diez mil de nosotros, que somos gente co- mún. En ellos encontramos la grandeza de los cielos.

En medio de ellos se encuentran los hombres en quienes se cumple el propósito de Dios concerniente al hombre, a quien creó para que dominara sobre todas las obras de Sus manos. El sello de la soberania está estampado en las frentes de estos hombres: ellos dan forma a la historia de las naciones, ellos guían la corriente de eventos a través de su poder en lo alto. Vemos que todas las cosas han sido sujetadas a Jesus por el propósito divino, y conforme nos elevamos a esa imagen, nosotros también somos vestidos con dominio, y somos hechos reyes y sacerdotes para Dios.

Contemplen a Elias, con las llaves de la lluvia balanceándose en su cinturón: el puede cerrar o abrir las ventanas de los cielos! Hay hom- bres como él que viven en nuestra época. Aspiren a ser hombres y mu- jeres así, se los suplico, para que el texto se cumpla para ustedes. "Pe- did todo lo que queréis, y os será hecho."

El texto parece implicar que, si alcanzamos este punto de privilegio, el don será a perpetuidad: "pedid," pedid siempre; nunca dejarán de pedir, pero pedirán exitosamente, pues "pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Aquí encontramos el don de la oración continua. No es pa- ra la semana de oración, ni para la conferencia mensual, ni para uñas pocas ocasiones especiales que ustedes prevalecerán en la oración; pe- ro ustedes poseerán este poder con Dios en tanto que ustedes perma- nezcan en Cristo, y Sus palabras permanezcan en ustedes. Dios pon- drá Su omnipotencia, a la disposición de ustedes: El presentará Su Deidad para cumplir los deseos que Su propio Espiritu ha obrado en ustedes.

Yo quisiera lograr que esta joya brille ante los ojos de todos los san- tos hasta que puedan exclamar: "joh, que pudiéramos tener eso!" Este poder de la oración es como la espada de Goliat: cada David puede de- cir sabiamente: "Ninguna como ella; dámela." El arma de fa oración continua bate al enemigo, y, al mismo tiempo, enriquece a su poseedor con toda la riqueza de Dios. ¿Cómo podría faltarle algo a aquel a quien el Señor le ha dicho: "Pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Oh, vamos, busquemos esta bendición. Escuchen, y aprendan el camino. Siganme, mientras yo les señalo el camino utilizando la luz del texto. ¡Que el Señor nos guíe en él por Su Santo Espiritu!

II. El privilegio de una poderosa vida de oración: ¿CÓMO PUEDE OBTENERSE? La respuesta es, "Si permanecéis en mi, y mis palabras permanecen en vosotros. Aquí encontramos los dos pies con los cua- fes subimos al poder de Dios en la oración.

Amados hermanos, la primera línea nos dice que debemos permane- cer en Cristo Jesús nuestro Señor. Se da por un hecho que ya estamos en El. Espero que pueda darse por un hecho en tu caso, amado lector. Si es así, debes permanecer allí donde estás. Como creyentes debemos quedarnos tenazmente aferrados a Jesús, Enlazados vivamente a Je- sús. Debemos permanecer en El, confiando siempre en El, y única- mente en El, con la misma fe sencilla que nos unió a El la primera vez.

Nunca debemos darle cabida en la confianza de nuestro corazón a ninguna otra cosa ni a ninguna otra persona como para que sea nues-

El Secreto del Poder de la Orac

No se rebelen por algo que tengan que sufrir por causa de la mano amada de su Padre celestial, quien es el labrador de la viña. No, sino que se deben aferrar a Jesús todavía más.

Digan: "Corta, Señor, corta hasta dejarme en carne viva si quieres; pero yo me voy a aferrar a Ti. ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Si, deben aferrarse a Jesús cuando el cuchillo de podar esté en Su mano, y asi "pedid todo lo que queréis, y os será hecho."

Tienen que esforzarse también para que, cuando la operación de limpieza esté terminada ustedes todavía se aferren a su Señor, Obser- ven el tercer versiculo: "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros." Permanezcan después de la limpieza allí donde estaban antes de la limpieza. Cuando ustedes sean santificados, permanezcan allí donde estaban cuando fueron justificados al principio.

Cuando veas que la obra del Espiritu Santo se incrementa en ti, no permitas que el diablo te tiente para que te jactes de que ahora eres alguien, y que no necesitas venir a Jesús como un pobre pecador, y confiar únicamente en Su preciosa sangre para salvación. Permanece quieto en Jesús. Así como estuviste en El cuando el cuchillo te cortó, mantente en El ahora que las tiernas uvas comienzan a formarse.

No te digas a ti mismo, "iqué rama tan fructifera soy yo! ¡Cuán grandemente adorno la vid! ¡Ahora estoy lleno de vigor!" No eres nada y no eres nadie. Solamente cuando permaneces en Cristo eres una pizca mejor que la madera de desecho que es quemada en el fuego. ¿Pero acaso no progresamos?" Si, crecemos, però es porque permane cemos: nunca nos alejamos ni una pulgada, permanecemos en El; o, si no, somos arrojados y nos marchitamos. Toda nuestra esperanza des- cansa en Jesús, tanto en los mejores tiempos como en los peores. Je- sús dijo: "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros."

Permanezcan en El en relación a toda la fecundidad de ustedes. "Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permane- ce en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mi." "Enton- ces aquí hay algo que yo debo hacer," exclama alguien. Ciertamente tienes que hacer algo, pero no aparte de Jesús. El pámpano tiene que llevar fruto; pero sí el pámpano se imagina que va a producir un raci- mo, o tan siquiera una uva, por sí mismo, está completamente equivo- cado. El fruto del pámpano debe brotar del tronco.

El trabajo de ustedes para Cristo debe ser la obra de Cristo en uste- des, o de lo contrario no será bueno para nada. Les ruego que analicen esto. Su enseñanza en la escuela dominical, su predicación, o cual- quier cosa que hagan, deben hacerla en Cristo Jesús. Ustedes no pue- den ganar almas por medio de su talento natural, ni pueden salvar hombres mediante, planes inventados por ustedes mismos. Tengan mucho cuidado de los esquemas caseros. Hagan por Jesús lo que Je- sús les ordena que hagan. Recuerden que nuestro trabajo para Cristo, como lo llamamos, debe ser primero la obra de Cristo, si va a ser acep- tado por El. Permanezcan en El para ser fructuosos.

Si, permanezcan en Él en cuanto a su propia vida. No digan, "yo he sido ya un cristiano durante veinte o treinta años, y puedo valerme sin necesidad de la continua dependencia de Cristo." No, no podrías valer- te sin El aunque fueras tan viejo como Matulasén. Tu mismo ser como cristiano depende de que te aferres siempre, confies siempre, dependas siempre; y esto El te lo tiene que dar, pues todo nos viene de Él, y úni- camente de El.

El Secreto del Poder de la Oración tra esperanza de salvación, sino descansar únicamente en Jesús, tal como lo recibimos la primera vez. Su Deidad, Su humanidad, Su vida, Su muerte, Su resurrección, Su gloria a la diestra del Padre, en una palabra, El sólo debe ser toda la confianza de nuestro corazón. Esto es absolutamente esencial. Una fe temporal no salva: se requiere una fe que permanece.

Pero permanecer en el Señor Jesús no sólo quiere decir confiar en El; incluye nuestra entrega a El para recibir Su vida, y dejar que esa vida obre sus resultados en nosotros. Vivimos en El, por El, para El, con El, cuando permanecemos en El. Sentimos que nuestra vida de separación ha desaparecido: porque "habéis muerto, y vuestra vida es- tá escondida con Cristo en Dios. Nosotros no somos nada si nos ale- jamos de Jesús; entonces nos volveríamos ramas secas, aptas única- mente para ser arrojadas al fuego.

Nosotros no tenemos ninguna razón para existir excepto la que en- contramos en Cristo; y cuán maravillosa es esa razón! La vid necesita de la rama tan categóricamente como la rama necesita de la vid. Nin- guna vid produjo fruto jamás en ninguna otra parte excepto en su ra- mas. Ciertamente produce todas las ramas, y a través de ellas produce el fruto; sin embargo, es a través de la rama que la vid despliega su fecundidad. De la misma manera los creyentes que permanecen en El son necesarios para el cumplimiento del propósito del Señor. Es algo. maravilloso cuando se expresa; ¡pero los santos son necesarios para su Salvador!

La iglesia es Su cuerpo; la plenitud de El que lo llena todo en todo. Quiero que reconozcan esto, que puedan ver su bendita responsabili- dad, su obligación práctica de dar fruto, para que el Señor Jesús pue- da ser glorificado en ustedes. Permanezcan en El. Nunca se aparten de su consagración a Su honor y gloria. Nunca sueñen con ser sus pro- pios señores. No sean siervos de los hombres, sino que permanezcan en Cristo. Que El sea el fin así como la fuente de su existencia. Oh, si llegan alli, y se detienen alli en comunión perpetua con su Señor, pronto se darán cuenta de un gozo, de un deleite, de un poder en la oración, tal como no los conocieron antes.

Hay momentos en los que estamos conscientes que estamos en Cristo, y sabemos de nuestra comunión con El; Y joh, cuánto gozo y paz bebemos de esta copa! Permanezcamos allí. "Permaneced en Mi, dice Jesús. No simplemente deben venir para luego irse, sino para permanecer. Que ese bendito hundimiento de ustedes en Su vida, el desgaste de todos sus poderes por Jesús, y la fe firme en la unión de ustedes con El, permanezcan en ustedes para siempre. ¡Oh, que po- damos alcanzar esto por el Espiritu Santo!"

Como para ayudarnos a entender esto, nuestro Señor, lleno de gra- cia, nos ha dado una parábola encantadora. Analicemos este mensaje de la vid y sus pámpanos. Jesús dice: "Todo aquel que lleva fruto, lo limpiará Pongan todo su interés en permanecer en Cristo cuando es- tán siendo limpiados. "Oh," dice alguien, "yo pensé que yo era un cris- tiano; pero, jay!, tengo más problemas que nunca: los hombres me ri- diculizan, el diablo me tienta, y mis negocios van mal." Hermano, si vas a tener poder en la oración debes esforzarte por permanecer en Cristo cuando el afilado cuchillo te esté cortando todo.

Soporta la prueba, y nunca sueñes en renunciar a tu fe por causa de ella. Di: "He aquí, aunque él me matare, en él esperaré. El Señor les advirtió cuando vinieron por primera vez a la vid, que debían ser limpiados y podados minuciosamente; y si ahora están sintiendo el proceso de limpieza, no deben pensar que algo extraño les ha ocurrido..

El Secreto del Poder de la Orac

Resumiendo todo esto, si tú quieres ese espléndido poder de la ora- ción del que acabo de hablar, debes quedarte en una unión de amor, viva, duradera, consciente, práctica, y que permanece con el Señor Je sucristo; y si llegas a eso por la gracia divina, entonces pedirás lo que quieras y te será hecho., Pero hay una segunda condición mencionada en el texto, y no de- ben olvidarla: "Y mis palabras permanecen en vosotros. Entonces, jcuán importantes son las palabras de Cristo! El dijo en el versículo cuatro: "Permaneced en mi, y yo en vosotros," y ahora como algo para- lelo a esto, dice: "Si permaneceis en mi, y mis palabras permanecen en vosotros. Pero entonces, ¿acaso las palabras de Cristo y la persona de Cristo son idénticas? Si, prácticamente así es. Algunos hablan acerca de Cristo como el Señor, pero en cuanto a la doctrina, a ellos no les importa lo que Su palabra declara. En tanto que sus corazones están bien en cuanto a Sú persona, ellos reclaman libertad de pensamiento. Ay, pero esto es un mero subterfugio. No podemos separar a Cristo de la Palabra; pues, en primer lugar, El es fa Palabra; y, en segundo lugar, ¿cómo nos atrevemos a llamarle Señor y Dios y no hacemos las cosas que El dice, y rechazamos la verdad que El enseña? Debemos obedecer Sus preceptos pues de lo contrario El no nos aceptará como Sus discípulos. Especialmente ese precepto de amor que es la esencia. de todas Sus palabras. Debemos amar a Dios y a nuestros hermanos; si, debemos abrigar amor para todos los hombres, y debemos buscar su bien.

La ira y la malicia deben estar muy lejos de nosotros. Debemos ca- minar de la misma manera que El camino. Si las palabras de Cristo no permanecen en ti, de igual manera en la fe como en la práctica, tú no estás en Cristo. Cristo y Su Evangelio y Sus mandamientos son uno. Si tú no tienes a Cristo ni a Sus palabras, tampoco El te tendrá a ti ni a tus palabras; sino que tú pedirás en vano, y muy pronto dejarás de pedir, y te convertirás en una rama marchita. Amados hermanos, yo estoy persuadido de mejores cosas para ustedes, de cosas que acom- pañan la salvación, aunque tenga que hablar de esta manera

¡Oh, que la gracia fluyera a través de estas puertas dobles, estas puertas de oro! Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros. Empujen ambas hojas de la puerta y entren en este amplio salón: "pedid todo lo que queréis, y os será hecho."

III. Mi último trabajo es tratar de demostrar POR QUÉ ESTE PRIVI- LEGIO SE DEBE OBTENER DE ESTA MANERA. Este extraordinario poder de la oración, ¿por qué es dado a quienes permanecen en Cris- to? ¡Que lo que tengo que decir les anime a realizar el glorioso intento de ganar esta perla de gran precio! ¿Por qué es que, permaneciendo nosotros en Cristo y Sus palabras en nosotros, alcanzamos esta liber- tad y prevalecemos en la oración?

Yo respondo, primero, a causa de la plenitud de Cristo. Pueden muy bien pedir lo que quieran cuando permanecen en Cristo, porque cual- quier cosa que ustedes requieran ya está alojada en El. El buen obispo. Hall desarrolló su pensamiento en un famoso pasaje. Les comentaré lo esencial de ese pasaje.

¿Desean la gracia del Espíritu? Vayan a la unción de su Señor. ¿Buscan la santidad? Sigan Su ejemplo. ¿Desean el perdón del peca- do? Miren Su sangre. ¿Necesitan mortificar al pecado? Miren Su cruci- fixión. ¿Necesitan ser enterrados en relación al mundo? Vayan a Su tumba. ¿Quieren sentir la plenitud de una vida celestial? Contemplen Su resurrección. ¿Quieren elevarse por encima del mundo? Reflexio- nen en Su ascensión. ¿Quieren contemplar cosas celestiales? Recuer-

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  • Volume 34
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