El enfoque de Roberto Burle Marx hacia el diseño paisajístico sirve como una profunda inspiración para crear patios que combinan naturaleza, arte y arquitectura. Conocido por su uso innovador de formas orgánicas y patrones atrevidos, Burle Marx creía en el diseño de espacios que se sintieran armoniosos y expresivos del mundo natural.
Para Burle Marx, las plantas funcionan como pinceladas de color puro. No seleccionaba especies de forma aislada, sino por su capacidad para crear masas cromáticas densas que contrastan entre sí. Esta saturación de color en los patios no solo cumple una función estética, sino que genera una profundidad visual que rompe la rigidez de los muros arquitectónicos, transformando el patio en un lienzo tridimensional en constante cambio estacional.