El diseño se articula a partir de un núcleo central, buscando una organización estructurada y adaptable. Partiendo de un rectángulo básico, la propuesta evoluciona mediante volúmenes anidados (una caja dentro de otra), donde cada capa refuerza la jerarquía espacial hasta consolidar el núcleo.
Diseñamos la geometría de la capa secundaria como una experiencia dinámica, no solo funcional. Al manipular su forma, creamos espacios flexibles y zonas de transición que permiten la evolución del proyecto hacia patios, nichos o jardines internos.
Tras un proceso iterativo, definimos una estructura de tres capas: un núcleo central que actúa como ancla, una capa intermedia de transición o amortiguamiento, y una envolvente exterior que delimita el proyecto mientras potencia la conexión con el entorno.
Mediante un proceso iterativo, definimos una estructura de tres capas funcionales: un núcleo central como ancla, una capa intermedia de transición y una envolvente externa que delimita el proyecto y potencia su conexión con el entorno.