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TRES MODELOS, UNA MISMA VOCACIÓN: ORIENTAR
¿Qué es el modelo clínico?
El modelo clínico, también conocido como counseling o modelo de relación de ayuda, es una forma de intervención psicopedagógica que se centra en atender de manera directa e individualizada a una persona que necesita orientación.
Su finalidad es favorecer el autoconocimiento, la aceptación personal, el crecimiento emocional y el desarrollo de los recursos que le permitan afrontar distintas situaciones.
¿Quién fue Carl Rogers?
Fue uno de los principales impulsores de este modelo, en su obra Counseling and Psychotherapy, publicada en 1942, planteó que el asesoramiento debía centrarse en la persona y no únicamente en el problema que presentaba.
Desde esta perspectiva, el orientador no debe imponer soluciones, sino acompañar a la persona para que descubra sus capacidades y encuentre alternativas propias.
La relación de ayuda se convierte en una oportunidad para el crecimiento personal.
¿Cuál es su importancia en la educación?
En el ámbito escolar, este modelo puede utilizarse cuando un estudiante necesita un espacio individual para expresar sus preocupaciones, comprender sus dificultades o reflexionar sobre sus decisiones académicas y personales.
La orientación no consiste en decidir por la persona, sino en ayudarla a comprender su situación y desarrollar sus propios recursos.
Atención individualizada: La intervención se centra en la persona y en las circunstancias particulares que experimenta.
Relación de ayuda: Se establece un vínculo profesional que favorece la confianza y la libre expresión de sentimientos.
Importancia de las emociones: Se presta atención a las experiencias emocionales, además de los pensamientos y las interpretaciones de la situación.
Participación activa: La persona orientada participa en la comprensión de sus dificultades y en la elección de posibles cambios.
Respeto a las decisiones personales: El orientador acompaña el proceso sin imponer qué debe pensar o qué camino debe seguir la persona.
Desarrollo de la autonomía: Se pretende que la persona fortalezca su autoconcepto, autoaceptación y autoestima, y dependa cada vez menos de la ayuda recibida.
La clasificación de Bisquerra (1998), el modelo clínico comprende cuatro fases principales que organizan el proceso de ayuda.
Inicio y estructuración de la relación de ayuda: Se establece el primer contacto y se crea un ambiente de confianza. La persona puede solicitar ayuda por iniciativa propia o ser orientada por familiares, tutores o docentes.
Se analiza la situación para comprender las experiencias, los sentimientos y las percepciones de la persona. Se busca aclarar cuál es la dificultad y cómo la interpreta.
Tratamiento en función del diagnóstico: Se identifican alternativas y se establecen planes de actuación. La persona orientada participa en las decisiones y define la dirección de los cambios que desea realizar.
Seguimiento y evaluación:
Se revisa la aplicación de los planes y se evalúan sus efectos para identificar avances y aspectos que requieren ajustes.
Las fases no se limitan a escuchar un problema: permiten organizar una intervención y valorar sus resultados.
Herramienta principal:
La entrevista es el procedimiento característico del modelo clínico porque permite una intervención directa e individualizada. Es una conversación planificada que tiene como propósito comprender la situación de la persona y favorecer su crecimiento personal.
Durante la entrevista se exploran dos dimensiones:
Cognitiva: los pensamientos, las interpretaciones y la manera de comprender los acontecimientos.
Emocional: los sentimientos y las reacciones que acompañan las experiencias.
Cuidar la duración y el ambiente de la conversación.
Habilidades necesarias del orientador:
Escucha activa: Prestar atención al mensaje verbal y emocional de la persona.
Empatía: Comprender lo que experimenta la persona y comunicar esa comprensión.
Respeto: Reconocer la dignidad de la persona y su derecho a tomar decisiones.
Autenticidad y claridad: Comunicarse con sinceridad y formular preguntas concretas.
¿Qué es el modelo por programas?
El modelo por programas es una forma de intervención psicopedagógica basada en la planificación sistemática de actividades para responder a las necesidades detectadas en un grupo o contexto.
Busca alcanzar objetivos educativos concretos mediante la participación coordinada de los profesionales y de las personas involucradas.
Repetto (2002), un programa puede ser una actividad preventiva, educativa, evolutiva o remedial que se fundamenta teóricamente, se planifica y se aplica de manera colaborativa para atender necesidades identificadas.
¿Cuáles son sus propósitos?
Detectar necesidades educativas antes de diseñar las actividades.
Establecer objetivos claros y alcanzables.
Favorecer el desarrollo personal, social y académico.
Prevenir dificultades y fortalecer competencias.
Evaluar los resultados para mejorar las acciones educativas.
Para que un programa de orientación tenga sentido, debe responder a una necesidad real y organizar de forma coherente sus objetivos, actividades, recursos y evaluación.
Los cuatro elementos básicos:
Identificación de necesidades
Se analiza el contexto para reconocer qué dificultades o necesidades presenta el grupo.
Formulación de objetivos
Se establecen los resultados que se pretende alcanzar para responder a las necesidades.
Planificación de actividades
Se organizan las acciones, las estrategias, los responsables, los tiempos y los materiales.
Se revisa el desarrollo del programa y se determina en qué medida se alcanzaron los objetivos.
Según Hargens y Gysbers (1984), citados por Sanchiz, los programas de orientación deben:
Contar con elementos semejantes a los de otros programas educativos: objetivos, contenidos, metodología, recursos y evaluación.
Considerar los diferentes elementos del sistema educativo y apoyarse en una teoría del desarrollo.
Tener un carácter preventivo, desarrollando competencias en lugar de centrarse exclusivamente en remediar dificultades.
Surgir del trabajo en equipo y considerar la participación de quienes estarán involucrados.
¿Quiénes pueden participar?
El orientador, los docentes, el equipo directivo, los estudiantes y, cuando corresponde, las familias y otros integrantes de la comunidad educativa.
El modelo por programas requiere una secuencia organizada de acciones. Diversos autores (Morrill, 989; 990; Barr y Cuyjet, 985; Rodríguez Espinar, 993; Montané y Martínez, 994; Bisquerra, 998; Repetto, 2002) indican fases diferentes de los programas. Particularmente clara nos parece la exposición de Rodríguez Espinar ( 993: 243):
El modelo por programas puede utilizarse para atender distintas necesidades del alumnado.
Sanchiz presenta tres áreas de orientación que permiten organizar sus finalidades y contenidos.
Desarrollar tolerancia hacia sí mismo y hacia los demás.
Desarrollo de competencias para estudiar y aprender adecuadamente.
¿Qué es el modelo de consulta?
El modelo de consulta es una forma de intervención psicopedagógica indirecta en la que dos profesionales, generalmente de campos diferentes, colaboran para ayudar a una tercera persona o institución.
En el contexto educativo, el consultor suele ser el orientador o psicopedagogo, mientras que el consultante puede ser un docente, tutor, familiar o representante de una institución, ambos analizan una situación y buscan alternativas para atender las necesidades de un estudiante.
A diferencia de una intervención individual, en la que el orientador trabaja directamente con el alumno
¿Cuál es su finalidad?
Asesorar a los docentes y las familias.
Facilitar la comprensión de las necesidades del alumnado.
Proponer estrategias para mejorar la enseñanza y el aprendizaje.
Favorecer la coordinación entre la escuela y el hogar.
Promover cambios que beneficien a la comunidad educativa.
Diferencia entre consulta y counseling
Existe una relación entre profesionales o agentes educativos que colaboran para ayudar a una tercera persona.
El orientador suele intervenir indirectamente.
Existe una relación de ayuda directa e individualizada entre el orientador y la persona que solicita apoyo.
¿Quiénes participan en el modelo de consulta?
¿Cómo funciona esta relación?
El consultante acude al consultor para analizar una situación que afecta a la persona destinataria.
El consultor ofrece asesoramiento, mientras que el consultante utiliza lo aprendido para intervenir directamente.
Aunque el consultor normalmente no trabaja de manera directa con el alumno, puede supervisar y evaluar el proceso de consulta.
Busca ayudar al consultante a afrontar situaciones problemáticas mediante información y formación adecuadas. Puede involucrar la colaboración entre profesionales que atienden a una misma persona.
Se centra en asesorar a instituciones y equipos para mejorar sus procesos. En una escuela, por ejemplo, el equipo directivo puede solicitar apoyo para elaborar el Plan de Acción Tutorial o mejorar la organización de la atención al alumnado.
Busca ayudar al alumnado mediante el asesoramiento a docentes, tutores y familias. Las consultas pueden relacionarse con las estrategias de enseñanza, las necesidades educativas, las adaptaciones curriculares y el rendimiento escolar.
Facilitar la relación entre el centro y las familias.
Orientar sobre hábitos y habilidades de estudio.
Orientar sobre el estudio y el desarrollo personal y profesional.
Según la síntesis de Bisquerra (1998) presentada por Sanchiz, el proceso de consulta se organiza en seis fases.
FASES:
Establecer la relación
El consultor y el consultante establecen contacto y acuerdan trabajar sobre una situación.
Analizar la situación
Se identifica y clarifica el problema que requiere atención.
Explorar alternativas
Se consideran distintas opciones para responder a la necesidad detectada.
Establecer un plan de acción
Consultor y consultante acuerdan las acciones que se llevarán a cabo.
Poner en práctica el plan
El consultante aplica las acciones acordadas con los destinatarios.
Evaluar la aplicación
Se revisan los resultados y se determina si las acciones respondieron a la necesidad.
Instrucciones: Lee los conceptos y relaciona cada uno con la definición que le corresponde. Escribe la letra correcta en el espacio.
A. Persona, grupo o institución que recibe los beneficios de la intervención.
B. Proceso de apoyo y orientación dirigido a atender necesidades educativas y favorecer el desarrollo de las personas.
C. Profesional que proporciona orientación, asesoramiento y apoyo para ayudar a resolver una situación o necesidad.
D. Trabajo conjunto entre las personas involucradas para analizar problemas y buscar soluciones.
E. Modelo de orientación indirecta en el que un profesional asesora a otra persona para que esta pueda ayudar al destinatario.
F. Persona que solicita o recibe asesoramiento del consultor para atender una necesidad.
Sanchiz Ruiz, M. L. (2008/2009). Modelos de orientación e intervención psicopedagógica. Publicacions de la Universitat Jaume I.