COSTA RICA: UN TESORO DE BIODIVERSIDAD
La extraordinaria diversidad vegetal de Costa Rica desempeña un papel fundamental en el ciclo de vida de las mariposas.
Las plantas hospederas permiten que las orugas se alimenten y crezcan, mientras que las plantas nectaríferas proporcionan alimento a numerosas mariposas adultas. Esta estrecha relación entre los insectos y la vegetación demuestra que proteger los hábitats naturales es esencial para conservar estas especies.
Las condiciones ambientales del país, junto con el conocimiento adquirido en la reproducción y manejo de mariposas, han favorecido el desarrollo de criaderos especializados.
Mediante la zoocría, entendida como la reproducción y crianza controlada de animales, productores costarricenses han desarrollado una actividad orientada a la comercialización internacional de pupas de mariposa.
Esta actividad demuestra cómo la biodiversidad puede convertirse en una oportunidad económica, siempre que se respeten las normas ambientales y se garantice la procedencia legal de los ejemplares.
Un pequeño territorio que guarda una extraordinaria riqueza natural y abre nuevas posibilidades para el comercio sostenible.
En el corazón de Centroamérica, entre el océano Pacífico y el mar Caribe, se encuentra uno de los países más biodiversos del planeta. Con apenas 51.100 km² de superficie terrestre, Costa Rica alberga aproximadamente el 6 % de la biodiversidad mundial, una riqueza natural que la convierte en un referente internacional de conservación y aprovechamiento responsable de los recursos biológicos.
Su posición geográfica, sus cadenas montañosas y la variedad de climas favorecen la existencia de bosques tropicales húmedos, bosques secos y bosques nubosos. Estos ecosistemas proporcionan refugio y condiciones de desarrollo para numerosas especies de mariposas.