GIULIA BE: EL IDIOMA DE SER QUIEN ERES La artista brasileña inicia una nueva etapa con un proyecto trilingüe de 21 canciones, una obra construida desde la emoción, la identidad y la libertad de no encajar en una sola caja.
eSu manera de componer parte de un principio claro: no decir lo obvio. Lo que le interesa es lo que está detrás de la acción, detrás de la frase, detrás del gesto. "Me gusta decir lo que no es tan obvio, lo que está por detrás del sentimiento", explicó. Esa mirada le da a su música una capa extra de intimidad, porque no busca explicar, sino provocar identificación.
Y esa sensibilidad también se nota en el proceso de grabación. Max admitió que “Cosas que no olvido" fue la canción más difícil de registrar, precisamente porque le tocaba una fibra personal. "Me costó un rato grabar esa canción, porque el sentimiento... yo estaba muy emotivo", recordó. En esa confesión se siente la tensión entre el artista y la emoción: grabar no fue solo interpretar, sino atravesar.
Un artista que no quiere vivir en una sola caja
Aunque su base sigue siendo el reggaetón, Max ya dejó claro que su proyecto no se limita a un solo género. En el EP conviven también el pop y el R&B, y en su horizonte aparecen otros ritmos que aún no ha mostrado en este lanzamiento. "Yo no quiero ponerme en una caja", dijo con firmeza. Su intención es seguir explorando sin perder conexión con su gente.
Esa libertad creativa forma parte de una etapa en la que Max se siente más seguro de lo que quiere hacer. Hoy ya no ve su música como un intento de encajar, sino como una oportunidad de construir algo propio. "Yo quiero hacer eso que tú quieres escuchar", resumió, dejando claro que su propuesta no parte de fórmulas, sino de intuición y evolución.
Su tránsito entre el español, el portugués y el inglés también ha sido clave en esa construcción. Max reconoce que encontró su camino cuando empezó a hacer música en español. "Ahorita soy yo, yo encontré mi camino", afirmó. No reniega de sus raíces brasileñas; al contrario, quiere seguir honrándolas. Pero también encontró en la comunidad hispana un abrazo distinto, una casa artística donde se siente plenamente recibido.
Brasil, la comunidad latina y una identidad en movimiento
En la entrevista también quedó claro que Max vive su carrera como un puente entre culturas. Desde Brasil, quiere aportar a la expansión del sonido latino y, al mismo tiempo, llevar a su país nuevas formas de escuchar y sentir música. "Quiero que Brasil pase a escuchar más las cosas que hacemos aquí", dijo, mencionando ritmos como la bachata, la cumbia y el reggaetón.
Ese deseo encaja con la identidad de un artista que no quiere ser una excepción, sino una conexión. Max entiende que la música puede abrir puertas entre mundos distintos, y que su lugar está precisamente ahí: en el punto de encuentro. Por eso su propuesta suena fresca, porque no intenta parecerse a nadie, sino dialogar con muchas sensibilidades a la vez.
Al preguntarle por cada tema del EP, Max respondió con la intuición de quien ya conoce el mapa de su obra. "Dime” es "la pregunta". "Cosas que no olvido" es “nostalgia". "Adictivo" es "no te puedo soltar”. En esas respuestas breves está concentrado todo el universo emocional del proyecto: deseo, pérdida, dependencia y memoria.
Ese orden no es casual. Si se escucha en secuencia, el EP avanza como una historia que va del cuestionamiento al apego, de la distancia al impulso de regresar, y de ahí a la aceptación de que a veces se queda algo que no se puede 24 soltar del todo. Es una narrativa que se siente honesta porque no pretende dar lecciones; solo mostrar una verdad emocional.
Max Luiz lo dijo sin rodeos: lo que espera que nadie olvide de él, después de escuchar este EP, es su voz. Pero más allá de la voz, queda algo más difícil de borrar: la sensación de estar frente a un artista que está contando su historia con el corazón abierto.
MIAMI | MAYO 2026