SOMOS MÁS QUE GENES
Vivimos en un mundo donde nuestras diferencias pueden ser visibles desde el primer momento: el color de nuestra piel, nuestros rasgos, nuestra forma de hablar, nuestras caracteristicas fisicas o algunas condiciones que nos acompañan. Pero, ¿alguna vez nos hemos detenido a pensar en cuánto tenemos realmente en común?
Los seres humanos compartimos alrededor del 99,9 % de nuestro ADN. Entonces, si somos genéticamente tan parecidos, ¿cómo es posible que nuestras diferencias lleguen a convertirse en motivos de rechazo, burlas o discriminación?
La diversidad forma parte de nuestra especie. No todos somos iguales, y justamente eso nos hace humanos.
Comprender nuestra genética puede ayudarnos a mirar esas diferencias desde otra perspectiva: no para clasificarnos ni para establecer quién es mejor o peor, sino para entender que detrás de cada caracteristica existe una persona con la misma dignidad y el mismo derecho a ser respetada. Esta revista nace para hablar de genética, pero también para hablar de algo que va más allá de los genes: la manera en que elegimos convivir con los demás,