.
Los hábitos de hacer ejercicio se pueden entender a través del concepto de autocontrol. Por un lado, desde la perspectiva conductual presentada, se explica como el resultado de las contingencias de reforzamiento que cambian o controlan nuestra conducta, por lo que las conductas impulsivas están controladas especialmente por consecuencias inmediatas, mientras que las conductas de autocontrol están controladas por consecuencias más amplias y a largo plazo (Rachlin,2016).
Por otro lado, el autocontrol puede lograrse a partir de la estrategia de “compromiso suave", la cual hace referencia a la formación de patrones de comportamiento a largo plazo, lo que permite que las actividades individuales se perciban como parte de conjunto más extendido conductas. Por ejemplo, ir un día al gimnasio deja de verse como un evento aislado y ahora se entiende como parte de una rutina semanal de actividad física (cada sesión forma parte de una secuencia más larga de acciones). Además, se debe tener en cuenta que cuando una conducta se organiza en patrones temporales más amplios, interrumpirla o cambiarla puede resultar difícil para las personas, lo que hace que se mantenga el comportamiento (Rachlin, 2016).
un de Al aplicarse en los hábitos de hacer ejercicio, muchas veces la conducta inmediata es poco atractiva, ya que hacer ejercicio conlleva cansancio o incomodidad a corto plazo; por el contrario, sus beneficios como la mejora del aspecto físico o de la salud se encuentran a largo plazo, por lo tanto, mantener este hábito implica que la conducta mantenga por sus contingencias futuras y no por las inmediatas.