El uso del culantro (cilantro) y los ajíes nativos. Mientras que en la costa norte se incorporó la chicha de jora como líquido de desglasado y fermentación —aportando una acidez característica heredada de las culturas Moche y Tallán—, en Lima y la costa central se popularizó el licuado espeso de hojas frescas de culantro con ají amarillo y ají panca. El alcohol, sea chicha de jora o cerveza negra, cumple el rol técnico de quebrar las fibras de carnes duras como el asado de tira o el cabrito, logrando una textura suave tras horas de fuego bajo. Hacia los siglos XIX y XX, el seco de res o de cabrito con frejoles se convirtió en un pilar indiscutible de los menús criollos, picanterías y mesas familiares. Tradicionalmente servido los días lunes en Lima como símbolo de inicio de semana y abundancia, el plato se corona invariablemente con arroz blanco y salsa criolla (cebolla roja en juliana con ají y limón). Esta combinación representa la perfecta síntesis de la despensa peruana: la legumbre autóctona, la técnica morisca del estofado y el perfume del culantro costeño.
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