INTRODUCCIÓN
El humo quirúrgico; conocido formalmente como aerosol electroquirúrgico o pluma de humo, es el resultado de la vaporización y destrucción térmica o mecánica del tejido biológico durante el uso de equipos de alta energía. Tradicionalmente relegado a una simple molestia olfativa o visual en el quirófano, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el CDC lo catalogan hoy como un contaminante ambiental confinado de alto riesgo higiénico.
DATO EXTERNO DE SALUD PÚBLICA: Informes de toxicología ocupacional estiman que un cirujano o instrumentador expuesto a jornadas quirúrgicas sin evacuación de humo inhala un volumen equivalente de subproductos tóxicos similar al de residir en entornos urbanos con alertas severas de contaminación ambiental.