Evitar endeudarnos por gastos que podemos planear.
Aprender a tomar mejores decisiones financieras.
Ejemplo cotidiano: si recibes dinero para la semana, puedes separar una parte para tus ahorros y utilizar el resto para tus gastos.
¡Recuerda!
No necesitas tener mucho dinero para comenzar. Puedes ahorrar poco a poco y crear un buen hábito.
¡Tu dinero puede crecer!
Con pequeñas cantidades puedes alcanzar grandes metas.
Imagina que Sofía recibe $20.000 cada semana y decide ahorrar $4.000. Los otros $16.000 quedan disponibles para sus gastos.
Ahorro semanal