Back
Flip
Vertical
Horizontal
All Pages
1 / 13
Mailing List
Share
Fullscreen
br

Libro Ética_20261006_103343_0000

By brizeida01vg

Go to stand
Share link
https://covver.com/magazine/brizeida01vg/libro-tica-20261006-103343-0000
Published
Oct 6, 2026
Pages
13

More in this magazine

  • CoverJhissel Brizeida Villavicencio GilJhissel Brizeida Villavicencio GilJhissel Brizeida Villavicencio Gil Carrera: Ing. Sistemas ComputacionalesCarrera: Ing. Sistemas ComputacionalesCarrera: Ing. Sistemas Computacionales Taller de ÉticaTaller de ÉticaTaller de Ética Lo que MauiLo que MauiLo que Maui me ensme ensme ensééénónónó
  • Índice1. Mis valores
  • Mis valoresTodas las personas tenemos valores que nos guían, aunque a veces no sabemos de dónde vienen. Los míos nacieron en mi casa, crecieron en la escuela y se fortalecieron con las personas que he conocido. Esta es mi historia y estos son los ocho valores que la forman: respeto, responsabilidad, empatía, honestidad, justicia, amistad, tolerancia y compromiso.
  • RespetoDesde pequeña, en mi hogar se me han enseñado muchos valores. El principal es el respeto: hacia mis papás, mis hermanas, mis tíos y mis primos, y en general hacia todas las personas que me rodean. Recuerdo que en las comidas familiares mis papás me enseñaron a saludar a todos, a esperar mi turno para hablar y a escuchar a los mayores sin interrumpir. Aprendí que respetar no es solo obedecer, sino tratar a los demás con consideración.
  • ResponsabilidadOtro valor muy importante en mi familia es la responsabilidad. Recuerdo que cuando tenía 6 años me regalaron mi primera mascota, un pez al que llamé Maui. Me emocioné tanto que pasaba horas mirándolo nadar. Mi mamá me explicó que no era un juguete: tenía que darle de comer a sus horas y mantener limpia su pecera.
  • CompromisoCon Magi pude aprender y desarrollar mi responsabilidad. Fui consciente de que un ser vivo dependía de mí y de que tenía que cuidar de él. Es decir, tenía un compromiso: cumplir con la obligación de que viviera mucho tiempo. Un fin de semana me distraje jugando y olvidé darle de comer. Cuando me di cuenta, me sentí muy mal. Desde ese día hice una tabla con sus horarios y la pegué junto a la pecera. Aprendí que un compromiso no se deja cuando cansa, sino que se cumple todos los días.
  • La PrimariaCuando entré a la primaria, mi vida cambió. No me gustaba hacer amigos ni hablar mucho, y los niños eran muy ruidosos y no me dejaban concentrarme en las clases. En el recreo prefería sentarme sola con mi lonche mientras todos corrían y gritaban. Al volver a casa le contaba a mi mamá que el salón era un caos y que extrañaba el silencio de mi casa.
  • ToleranciaTuve que empezar a ser tolerante. Con esto no me refiero a soportar malas acciones, sino a que entendí que cada persona se expresa y actúa diferente. Un día, un compañero muy inquieto me prestó sus colores cuando se me olvidaron los míos. Me di cuenta de que ser ruidoso no lo hacía una mala persona. Poco a poco dejé de molestarme con el ruido y empecé a abrirme con los demás.
  • La secundariaLa secundaria fue un cambio enorme en mi vida. Estábamos en cuarentena por un virus, así que cursé todo el primer año a distancia. Veía a mis maestros y compañeros solo como cuadritos en una pantalla. Muchas veces ni siquiera sabía cómo se veían todos. Fue hasta el segundo año cuando compañeros.
  • AmistadTodos éramos muy diferentes y aun así creamos un grupo unido de clase. La tolerancia que había aprendido en la primaria nuestras me sirvió diferencias mucho: nos aceptar permitió llevarnos bien. Hacíamos tareas juntos, compartíamos el lonche y nos reíamos de cualquier cosa. Hice una gran amistad, en especial con dos amigas que aún recuerdo con mucho cariño. Con ellas pasé los secundaria mejores recreos de la
  • Empatía y honestidadEn pocas palabras, a lo largo de mi vida he hecho cosas buenas. He sido empática con alguien que tiene dificultades para desenvolverse con los demás. Un día vi a una compañera que estaba sola en el recreo, justo como yo en la primaria. Me acerqué, la invité a sentarse con nosotras y comprendí cómo se sentía. También he sido honesta con mis padres sobre mis acciones, aunque hayan sido incorrectas. Una vez saqué una mala calificación por no estudiar. Tuve miedo de decírselo, pero lo hice. Me regañaron un poco, pero agradecieron mi ayudaron a mejorar. sinceridad y me
  • JusticiaPor último, la justicia. Empecé a aprender de ella en mi familia: si pasaba alguna situación en la que todos estuviéramos involucrados, no se debía culpar a una sola persona por el hecho. Una tarde se rompió un adorno de la sala mientras mis hermanas y yo jugábamos. En lugar de señalar a una de nosotras, mis papás nos pidieron que habláramos de lo que había pasado. Había que asumir que nos equivocamos y tener un pensamiento justo de ello. Todas ayudamos a recoger y a arreglar lo que se pudo.
  • Valores en mi día a díaHoy veo que mi historia está unida por mis valores. El respeto y la responsabilidad nacieron en mi casa; la tolerancia me ayudó en la primaria; la amistad llegó en la secundaria; y la empatía, la honestidad y la justicia me acompañan cada día. Magi, mis amigas y mi familia me enseñaron que ser buena persona se construye todos los días.
Text of this page

Tolerancia

Tuve que empezar a ser tolerante. Con esto no me refiero a soportar malas acciones, sino a que entendí que cada persona se expresa y actúa diferente. Un día, un compañero muy inquieto me prestó sus colores cuando se me olvidaron los míos. Me di cuenta de que ser ruidoso no lo hacía una mala persona. Poco a poco dejé de molestarme con el ruido y empecé a abrirme con los demás.